Jaime Bayly

Colaborador de Culto

27 DICIEMBRE
El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly
Al final de cuentas, traer al mundo una nueva vida, por accidente o por descuido, acabaría por costarme, cuando menos, un millón de dólares. La regla tardía que le sobrevino a mi esposa en el avión de noche me ahorró ese dinero, además de muchos dolores de cabeza. Por eso llegué encantado a Buenos Aires, como si hubiera recibido un gran regalo en vísperas de las fiestas navideñas.
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El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly

20 DICIEMBRE
Y todo por culpa mía: un relato de Jaime Bayly
Amarnos sin protección fue culpa mía. Hace pocas semanas, de visita en Nueva York, en vísperas de una fiesta familiar, mi esposa y yo, que habíamos tenido una pelea feroz por unas licencias suyas que me parecieron excesivas y desataron en mí la fiebre de los celos, nos reconciliamos como suelen ser las reconciliaciones.
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Y todo por culpa mía: un relato de Jaime Bayly

13 DICIEMBRE
Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly
Si me dijeran que me quedan diez años de vida, trataría de ser más valiente y menos tonto. Pasaría más tiempo con mi madre y menos tiempo viajando. Renunciaría mañana mismo al canal de televisión. Seguiría grabando videos para mi canal personal, pero no hablaría de política, qué pereza. Publicaría las novelas inacabadas sobre el tío billonario y sobre la sagrada familia en que me tocó nacer.
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Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly

06 DICIEMBRE
Cómo jugar polo con caballos enanos: un relato de Jaime Bayly
Resignado entonces a pagar por la segunda fiesta matrimonial o secuela nupcial de mi hija recién casada, no me quedó más remedio que negociar avariciosamente con ella, tratando de rebajar todo lo posible la cantidad exorbitante que me había pedido.
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Cómo jugar polo con caballos enanos: un relato de Jaime Bayly

29 NOVIEMBRE
La fiesta inolvidable: un relato de Jaime Bayly
Mi hija y su novio no han querido jurarse amor eterno en una confesión religiosa, frente a un pastor iluminado y baboso, o un clérigo barbudo y casposo. Mi hija fue bautizada en la fe católica, aunque no ejerce dicho credo, porque, como yo, tiende a pensar que los dioses y las vírgenes son nobles invenciones humanas.
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08 NOVIEMBRE
Por qué no me atreví a ser presidente: un relato de Jaime Bayly
Un amigo de toda la vida, al que no he visto casi toda la vida, ha fundado un partido político, lo que en mi país es un trámite tan frecuente como abrir un restaurante o una cafetería, y se ha postulado a la presidencia de la república, uno entre decenas de candidatos que aspiran a dicho cargo.
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Por qué no me atreví a ser presidente: un relato de Jaime Bayly

01 NOVIEMBRE
Cómo me dejó el inglés: un relato de Jaime Bayly
A pesar de que me matricularon en un colegio británico, nunca hablé inglés tan bien como mi abuelo y mi padre. Sin embargo, en la escuela lo hablaba con un mínimo decoro porque ciertos profesores angloparlantes, extranjeros al idioma español, me obligaban a hacerlo. Ahora lo hablo fatal, cada vez peor.
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25 OCTUBRE
Voy a reventar de un infarto: un relato de Jaime Bayly
Si no me dejan entrar a la fiesta de mi familia por estar tan gordo, y llevar el pelo tan largo, y parecer un indocumentado o un enemigo del gobierno, alegaré que no pueden echarme porque es mi madre quien pagará la celebración.
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Voy a reventar de un infarto: un relato de Jaime Bayly

18 OCTUBRE
Esos polvos satánicos: un relato de Jaime Bayly
No me enorgullece recordar que me rebajé al deshonor de ser adicto a la cocaína durante cuatro años que pudieron costarme la vida. Cuando me han preguntado cómo dejé de aspirarla, cuando yo mismo he recordado en qué circunstancias me liberé de aquella dependencia, he respondido la verdad: no me sometí a ninguna terapia de desintoxicación ni tratamiento médico para regenerarme, lo que me salvó fue trabajar en televisión.
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Esos polvos satánicos: un relato de Jaime Bayly

12 OCTUBRE
Las fiebres del amor a escondidas: un relato de Jaime Bayly
Las relaciones eróticas entre mi exesposa y yo mejoraron después de divorciarnos. Durante los años en que estuvimos casados y tuvimos dos hijas, nos consumía una pasión culposa, atormentada.
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Las fiebres del amor a escondidas: un relato de Jaime Bayly

04 OCTUBRE
Es otoño en el corazón: un relato de Jaime Bayly
Mientras conduzco por la autopista, pienso que debería hablar con el gerente de la televisora, y ponerme firme, altivo, insobornable, y comunicarle que no haré más propagandas a la bebida energizante, a la gaseosa azucarada, a la cerveza en lata y al chocolate de leche. Me siento un cínico, una mala persona, un manipulador desalmado, cuando le pido al público que consuma unos productos que probablemente no le conviene comprar.
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Es otoño en el corazón: un relato de Jaime Bayly

28 SEPTIEMBRE
Ha ocurrido un milagro: un relato de Jaime Bayly
Tardó pocos días mi exesposa en mudarse a su nueva casa, acompañada de su novio francés. Parecían contentos. Pasaban las tardes bebiendo vino, escuchando música y fumando en el jardín, al pie del roble cuya sombra parecía protegerlos de todas las cosas malas. Tiempo después, una tarde ya de invierno, mi exesposa tocó el timbre de la casa de mi madre, entró deprisa y gritó.
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Ha ocurrido un milagro: un relato de Jaime Bayly

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