14 FEBRERO
Hace más de tres décadas, cuando todavía no era un escritor, cuando soñaba con ser un escritor, me mudé a Madrid con la determinación suicida de gastar todos mis ahorros, un dinero no menor que había amasado gracias a mis apariciones en la televisión, dedicándome exclusivamente a escribir una novela.
Debí quedarme en Madrid: un relato de Jaime Bayly
07 FEBRERO
No conocí a Chávez personalmente, pero lo entrevisté en 1998, meses antes de que ganase las elecciones presidenciales. Yo presentaba un programa de entrevistas desde Miami, emitido por la cadena CBS en español, que se veía en toda América, desde Canadá hasta la Argentina, y en Venezuela era difundido por el canal de noticias Globovisión.
El golpe que duró tres días: un relato de Jaime Bayly
31 ENERO
24 ENERO
17 ENERO
El invitado a mi programa de televisión, un hombre adinerado, que usa relojes de medio millón de dólares, que conduce autos de trescientos mil dólares, llega al estudio minutos antes de que yo lo entreviste en directo. No hay tiempo para que lo maquillen. Se sienta frente a mí y de pronto dice: ¡Tengo medias grises! ¡Así no puedo salir al aire!
Dame tus medias ahora mismo: un relato de Jaime Bayly
10 ENERO
Me quedé sentado en la banca, avergonzado de mí mismo. Mi madre caminó a comulgar y, al volver, me miró con estupor. Llegando a la casa, me preguntó por qué no había comulgado. Le confesé que había pecado gravemente con pensamientos y tocamientos impuros.
Por qué no me hice sacerdote: un relato de Jaime Bayly
03 ENERO
El político quiere ser presidente, ha querido ser presidente toda su vida. Ha sido periodista, ha publicado algunos libros, siente que su destino es ser presidente de su país. Está casado con una señora de alta sociedad, tienen hijos, son razonablemente felices. Nadie sabe con certeza en qué trabaja el político, pero se permite un buen pasar.
La niña que cuidaba a sus padres: un relato de Jaime Bayly
27 DICIEMBRE
Al final de cuentas, traer al mundo una nueva vida, por accidente o por descuido, acabaría por costarme, cuando menos, un millón de dólares. La regla tardía que le sobrevino a mi esposa en el avión de noche me ahorró ese dinero, además de muchos dolores de cabeza. Por eso llegué encantado a Buenos Aires, como si hubiera recibido un gran regalo en vísperas de las fiestas navideñas.
El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly
20 DICIEMBRE
Amarnos sin protección fue culpa mía. Hace pocas semanas, de visita en Nueva York, en vísperas de una fiesta familiar, mi esposa y yo, que habíamos tenido una pelea feroz por unas licencias suyas que me parecieron excesivas y desataron en mí la fiebre de los celos, nos reconciliamos como suelen ser las reconciliaciones.
Y todo por culpa mía: un relato de Jaime Bayly
13 DICIEMBRE
Si me dijeran que me quedan diez años de vida, trataría de ser más valiente y menos tonto. Pasaría más tiempo con mi madre y menos tiempo viajando. Renunciaría mañana mismo al canal de televisión. Seguiría grabando videos para mi canal personal, pero no hablaría de política, qué pereza. Publicaría las novelas inacabadas sobre el tío billonario y sobre la sagrada familia en que me tocó nacer.
Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly
06 DICIEMBRE
Resignado entonces a pagar por la segunda fiesta matrimonial o secuela nupcial de mi hija recién casada, no me quedó más remedio que negociar avariciosamente con ella, tratando de rebajar todo lo posible la cantidad exorbitante que me había pedido.
Cómo jugar polo con caballos enanos: un relato de Jaime Bayly
29 NOVIEMBRE
Mi hija y su novio no han querido jurarse amor eterno en una confesión religiosa, frente a un pastor iluminado y baboso, o un clérigo barbudo y casposo. Mi hija fue bautizada en la fe católica, aunque no ejerce dicho credo, porque, como yo, tiende a pensar que los dioses y las vírgenes son nobles invenciones humanas.
La fiesta inolvidable: un relato de Jaime Bayly
Lo más leído
3.
4.
5.
Plan digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE



















