Un Chile intergeneracional
SEÑOR DIRECTOR:
Si bien la Ley Integral de las Personas Mayores es un avance significativo para Chile, su verdadero impacto dependerá de nuestra capacidad para transformar sus principios en cambios concretos. Uno de ellos merece especial atención: la integración intergeneracional.
Hoy es cada vez más frecuente que convivan cuatro e incluso cinco generaciones, pero coincidir en el tiempo no significa necesariamente encontrarnos. Seguimos organizando nuestra sociedad por edades: niños, jóvenes, adultos y personas mayores estudian, trabajan y participan en espacios muchas veces segmentados.
Esta separación alimenta estereotipos, debilita la cohesión social y favorece el edadismo. La evidencia demuestra que el contacto entre generaciones contribuye a reducir prejuicios, pero la verdadera integración surge cuando se construyen vínculos significativos, basados en la cooperación, el aprendizaje mutuo y objetivos compartidos.
Si realmente queremos prepararnos para una sociedad más longeva, no basta con crear políticas para las personas mayores. Debemos construir una sociedad donde las generaciones vuelvan a encontrarse.
Beatriz Urrutia
Directora ejecutiva de Fundación Grandes
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