Urgencia impostergable

SEÑOR DIRECTOR:
La aprobación del proyecto “Escuelas Protegidas” responde a una urgencia que Chile ya no puede postergar: no hay aprendizaje posible sin seguridad. El avance de esta iniciativa es una respuesta necesaria frente a una realidad que ha tensionado profundamente a nuestras comunidades educativas. Garantizar que estudiantes, profesores y familias habiten la escuela sin miedo no es una aspiración idealista, sino el punto de partida de toda experiencia educativa.
Medidas como la revisión de mochilas, el control de acceso o la regulación de elementos peligrosos deben comprenderse desde esa urgencia. La evidencia internacional ha señalado que los climas escolares seguros son condición para aprendizaje y bienestar. Asimismo, el Mineduc ha insistido en que la convivencia escolar es un pilar formativo que exige resguardo, prevención y responsabilidad compartida. Avanzar en estas medidas es legítimo e impostergable.
Sin embargo, estas tareas no le corresponden al docente. El profesor no puede ser desplazado hacia funciones de vigilancia, porque su tarea es otra: formar, inspirar y abrir horizontes. Cuando deja de educar para transformarse en controlador, la escuela comienza a perder su sentido más profundo.
El proyecto debe abrir un debate mayor: la escuela no puede seguir sola enfrentando problemas que pertenecen a toda la sociedad. La seguridad escolar exige articulación real con Carabineros, municipalidades, sostenedores y SLEP, garantizando recursos y personal para implementar estas medidas sin sobrecargar a quienes enseñan.
Juan Pablo Catalán
Investigador de Educación UNAB
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