Culto

Reseña de libros: de Marcel Proust a Carolina Sanín

La biografía del autor de En busca del tiempo perdido, escrita por Edmund White; un conjunto de ensayos en torno a la lectura y la escritura, de la narradora colombiana, y un libro ilustrado que aborda con imaginación la pérdida del padre desde la perspectiva de un niño en las lecturas de la semana.

Marcel Proust, de Edmund White (UDP)

Marcel Proust solía decir que tenía mala memoria. Y defendía la idea de que un recuerdo minuciosamente reconstruido y racionalizado resultaba pálido y poco vívido. “Solo un recuerdo involuntario, activado por un sabor, un olor u otra sensación, podía borrar el paso del tiempo y resucitar una experiencia pasada en la plenitud de su esplendor prístino”, anotó el escritor Edmund White, uno de los grandes autores de la narrativa gay, fallecido en junio pasado, en esta biografía aguda y comprensiva sobre el narrador de En busca del tiempo perdido. A la idea de Proust, el autor de Historia de un chico añade tres elementos esenciales que lo distinguen: vivió en una época brillante de la sociedad y la cultura francesas; sus grandes condiciones de análisis y observación, y su dedicación absoluta al arte. Lector de Balzac y Flaubert, observador perspicaz y apasionado por el chisme, Proust creció en la París de los impresionistas, vivió su juventud en los rutilantes salones de la aristocracia y codeándose con los artistas de la Belle Epoque, viviendo clandestinamente sus relaciones homosexuales. El autor traza aquí un retrato cercano y revelador del artista que pasó sus últimos días encerrado en su habitación, solo, lidiando con la enfermedad y obsesionado con una obra de enormes dimensiones y aun mayores resonancias.


La Voz del Buey, de Carolina Sanín (Ampersand)

La única escena de los Evangelios donde se ve a Jesús escribiendo es aquella en que acusan a una mujer de adulterio. Los acusadores la llevan ante él y le preguntan qué hacer con ella. Jesús escribe con su dedo sobre la tierra y ante la insistencia de los hombres, dice que aquel que esté libre de pecado tire la primera piedra. O lo que es lo mismo: que nadie lance ninguna piedra, como decía la vieja ley. Y vuelve a escribir. ¿Qué escribió?, se pregunta la escritora Carolina Sanín. Es un misterio, pero no es necesario ser creyente para asemejar esa escritura en la tierra con la siembra de semillas, dice. Y más: la escritura de Jesús puede interpretarse como la escritura del perdón, contra la ley del castigo. De los clásicos latinos a los contemporáneos, de Ovidio a Kafka y de San Agustín a García Márquez, la narradora colombiana se pregunta por el sentido de la escritura y de la lectura en este libro estructurado en breves ensayos. “Los libros están callados. Ninguna línea que hayamos escrito suena. La escritura guarda silencio”, anota. Pero aún cuando leemos en silencio, oímos una voz. ¿Qué voz es ésa?, se pregunta mientras escucha a Bach en el piano de Glenn Gould. “Las oraciones son silenciosas como las plantas”, observa en este libro que despliega lecturas, inteligencia e imaginación


Mi Papá se fue al Espacio, de Juan Pablo Iglesias y Álex Peris (SM)

Un día el papá del protagonista subió a su nave y viajó al espacio. Fue un viaje que estuvo preparando durante mucho tiempo, tal vez toda su vida, dice el pequeño narrador. Antes de partir, cuenta, el papá le cocinó unas deliciosas galletas con microchips de chocolate ,“y cada vez que veo cosas que a él le gustan, las galletas se activan en mi guata”. A veces, cuando el protagonista siente miedo, por ejemplo, cuando lee historias de terror, le rechinan los dientes con frenillos. Entonces su papá le manda mensajes en código Morse que lo calman. Del mismo modo, cuando escucha música que su papá le enseñó, parece que su corazón se alegra y se calma. Incluso, en días despejados, cuando los planetas se alinean en el espacio, dice, “sé que me observa feliz con su telescopio”.

Acompañado de tiernas e ingeniosas ilustraciones, y una narración sencilla y sensible, que gira en torno a imágenes y metáforas cálidas y creativas, el libro aborda el difícil proceso de pérdida y la ausencia del padre desde el punto de vista de un niño. Resalta la memoria y los recuerdos afectivos, y cómo de algún modo el viaje del padre termina en el corazón del niño.

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