Las lecciones que deja “Yo elijo mi PC”
Si bien el gobierno puede tener razones técnicas atendibles para suprimir este programa, hubo una falla evidente en no haber sensibilizado esta decisión con alcaldes y parlamentarios de su sector.

En la propuesta del gobierno para la Ley de Presupuestos 2027, uno de los recortes que ha resultado especialmente controversial es lo referido al programa “Yo elijo mi PC” -consistente en la entrega de un computador a alumnos de séptimo básico pertenecientes a los sectores más vulnerables-, el cual será descontinuado debido a que, según el Ejecutivo, distintos informes dan cuenta de que dicho programa -que forma parte de Beca TIC, administrado por Junaeb- no ha tenido impactos significativos en los aprendizajes, por lo que su mantención no se justifica, si bien se ha dejado la última palabra al Congreso. En cambio, se ha propuesto que los recursos destinados a Beca TIC -que ascienden a más US$ 34 millones- sean destinados al mejoramiento de la educación temprana.
El gobierno ha señalado que este programa ha tenido a lo menos cinco evaluaciones negativas desde 2018; asimismo, se ha hecho ver que un 40% de los alumnos beneficiados pertenecían a hogares que ya tenían un computador. Pese a la evidencia que ha proporcionado el Ejecutivo para discontinuar el programa, desde el mundo político -incluido sectores del propio oficialismo- la reacción ha sido muy contraria, haciendo ver que el gobierno está incumpliendo su palabra de no quitar beneficios sociales; asimismo, se ha alertado de que con una medida así solo se logrará ampliar la “brecha digital”. La presidenta del Senado (RN), señaló que, en el caso del Congreso, este programa “evidentemente se va a recuperar”.
En este debate hay a lo menos dos dimensiones que cabría analizar separadamente. Desde luego -y como ya se ha advertido en estas mismas páginas-, el debate presupuestario ha estado cruzado por una fuerte estridencia, no solo perdiendo la perspectiva de que los recursos públicos son cada vez más escasos y deben ser especialmente bien focalizados, sino que además se ha pretendido instalar la visión de que los “beneficios sociales” son inamovibles, lo que resulta absurdo porque bajo ese predicamento nunca se podrían reasignar fondos a programas más eficientes o eliminarlos si su efectividad es nula. En tal sentido, el hecho de que “Yo elijo mi PC” sea un programa de larga data no excusa a que sea evaluado con el rigor de toda política pública, y lo que se esperaría de los parlamentarios es una disposición para escuchar argumentos, sobre todo si el propio gobierno del Presidente Boric ya buscó recortar -sin éxito- los fondos para este programa en torno a 30%.
Con todo, el gobierno también debe sacar las lecciones del caso, porque claramente ha faltado habilidad política para manejar un tema de alta sensibilidad como este. Aun cuando puede haber razones técnicas atendibles, hubo falta de perspicacia por parte del Ejecutivo para efectos de haber intuido que este programa en particular debió haber sido sensibilizado con parlamentarios y alcaldes de su propio sector, lo que habría entregado alertas de que, antes que eliminarlo, se podría haber pensado en caminos intermedios o graduales. Además, esta forma tan abrupta de recortar llevó a perder márgenes de negociación en el Congreso, todo lo cual debería ser ilustrativo para futuras negociaciones que lleve a cabo el Ejecutivo o sobre el camino a seguir para el recorte de gastos.
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