Jaime Bayly
03 ENERO
El político quiere ser presidente, ha querido ser presidente toda su vida. Ha sido periodista, ha publicado algunos libros, siente que su destino es ser presidente de su país. Está casado con una señora de alta sociedad, tienen hijos, son razonablemente felices. Nadie sabe con certeza en qué trabaja el político, pero se permite un buen pasar.
La niña que cuidaba a sus padres: un relato de Jaime Bayly
27 DICIEMBRE
Al final de cuentas, traer al mundo una nueva vida, por accidente o por descuido, acabaría por costarme, cuando menos, un millón de dólares. La regla tardía que le sobrevino a mi esposa en el avión de noche me ahorró ese dinero, además de muchos dolores de cabeza. Por eso llegué encantado a Buenos Aires, como si hubiera recibido un gran regalo en vísperas de las fiestas navideñas.
El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly
20 DICIEMBRE
Amarnos sin protección fue culpa mía. Hace pocas semanas, de visita en Nueva York, en vísperas de una fiesta familiar, mi esposa y yo, que habíamos tenido una pelea feroz por unas licencias suyas que me parecieron excesivas y desataron en mí la fiebre de los celos, nos reconciliamos como suelen ser las reconciliaciones.
Y todo por culpa mía: un relato de Jaime Bayly
13 DICIEMBRE
Si me dijeran que me quedan diez años de vida, trataría de ser más valiente y menos tonto. Pasaría más tiempo con mi madre y menos tiempo viajando. Renunciaría mañana mismo al canal de televisión. Seguiría grabando videos para mi canal personal, pero no hablaría de política, qué pereza. Publicaría las novelas inacabadas sobre el tío billonario y sobre la sagrada familia en que me tocó nacer.
Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly
06 DICIEMBRE
Resignado entonces a pagar por la segunda fiesta matrimonial o secuela nupcial de mi hija recién casada, no me quedó más remedio que negociar avariciosamente con ella, tratando de rebajar todo lo posible la cantidad exorbitante que me había pedido.
Cómo jugar polo con caballos enanos: un relato de Jaime Bayly
29 NOVIEMBRE
Mi hija y su novio no han querido jurarse amor eterno en una confesión religiosa, frente a un pastor iluminado y baboso, o un clérigo barbudo y casposo. Mi hija fue bautizada en la fe católica, aunque no ejerce dicho credo, porque, como yo, tiende a pensar que los dioses y las vírgenes son nobles invenciones humanas.
La fiesta inolvidable: un relato de Jaime Bayly
22 NOVIEMBRE
15 NOVIEMBRE
08 NOVIEMBRE
Un amigo de toda la vida, al que no he visto casi toda la vida, ha fundado un partido político, lo que en mi país es un trámite tan frecuente como abrir un restaurante o una cafetería, y se ha postulado a la presidencia de la república, uno entre decenas de candidatos que aspiran a dicho cargo.
Por qué no me atreví a ser presidente: un relato de Jaime Bayly
01 NOVIEMBRE
A pesar de que me matricularon en un colegio británico, nunca hablé inglés tan bien como mi abuelo y mi padre. Sin embargo, en la escuela lo hablaba con un mínimo decoro porque ciertos profesores angloparlantes, extranjeros al idioma español, me obligaban a hacerlo. Ahora lo hablo fatal, cada vez peor.
Cómo me dejó el inglés: un relato de Jaime Bayly
25 OCTUBRE
18 OCTUBRE
No me enorgullece recordar que me rebajé al deshonor de ser adicto a la cocaína durante cuatro años que pudieron costarme la vida. Cuando me han preguntado cómo dejé de aspirarla, cuando yo mismo he recordado en qué circunstancias me liberé de aquella dependencia, he respondido la verdad: no me sometí a ninguna terapia de desintoxicación ni tratamiento médico para regenerarme, lo que me salvó fue trabajar en televisión.
Esos polvos satánicos: un relato de Jaime Bayly
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