Por Cristina CifuentesMaduro, el líder cuestionado que se negaba a rendirse
Desde que asumió el cargo en 2013, Maduro fue cuestionado sobre su capacidad de liderazgo y sobre la solidez de su figura frente a la imagen dominante de su antecesor, Hugo Chávez. Y siempre fue calificado como un funcionario obediente del chavismo.

Pese a la recompensa de 50 millones de dólares que pesaba sobre su cabeza, el líder venezolano, Nicolás Maduro, parecía intocable y se negaba a rendirse. Sin embargo, sus 12 años en el poder llevaron a su fin en la madrugada de ayer cuando fue detenido, junto a su esposa, Cilia Flores, en una operación militar estadounidense y llevado hasta ese país para enfrentar una corte en Nueva York acusado de narcoterrorismo.
A diferencia de lo que muchos pensaban, indicó el diario El País, Maduro gobernaba solo y era el que tenía la última palabra en todo. En las horas y días previos a su captura había cantado y bailado su jingle “Dont war, yes peace”.
Desde que asumió el cargo en 2013, Maduro fue cuestionado sobre su capacidad de liderazgo y sobre la solidez de su figura frente a la imagen dominante de su antecesor, Hugo Chávez. Y siempre fue calificado como un funcionario obediente del chavismo.
A juicio del diario El País, la captura de Maduro “ha abierto un vacío de poder sin precedentes en Venezuela y ha dejado al chavismo ante su momento de mayor debilidad desde su llegada al poder en 1999”. “La detención abrupta y sorpresiva del dirigente que concentraba el máximo control político, militar e institucional del país deja al régimen descabezado, aunque no acabado. La enorme incógnita ahora es si resistirá. Y cómo. Venezuela entra así en una fase de extrema incertidumbre, suspendida entre la posibilidad de un cambio histórico que cierre más de dos décadas de chavismo y una continuidad frágil e incierta”.

A juicio de la BBC, pese a la ausencia de Maduro, “el chavismo es quien mantiene el control del poder real en Venezuela y en sus filas se sigue defendiendo la legitimidad del gobernante venezolano”.
“Dentro de este escenario parecería probable que el chavismo apueste por darle continuidad al gobierno poniendo al frente a Delcy Rodríguez. La cuestión en ese caso estaría en términos del juego de poder dentro del chavismo, donde existen otras figuras tan o más poderosas que la vicepresidenta, en términos de su ascendencia sobre las Fuerzas Armadas, como son el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el propio ministro de la Defensa, Vladimir Padrino”.
“Cuando estaba Maduro al frente, todas estas figuras -al menos de forma pública- parecían estar alineadas en torno a su presidencia, pero ante su ausencia es probable que se produzca una redistribución de poder al interior del chavismo, con un resultado difícil de predecir”, añadió.
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