La chispa que encendió a los secundarios
El proyecto de Ley Escuelas Protegidas desató el descontento de los secundarios, que han convocado marchas masivas en contra de la legislación. Lo que se inició como una toma en el Liceo de Aplicación de Santiago, se extendió a otros colegios emblemáticos de la capital y Providencia. Desde la dirigencia estudiantil pronostican que se irán sumando más estudiantes ante las “medidas restrictivas” y los recortes en los programas de educación.

Los alumnos del Liceo de Aplicación, de la comuna de Santiago, no tuvieron clases la mañana del miércoles 22 de abril. A primera hora organizaron una asamblea no autorizada por la dirección y –por mayoría– decidieron la toma del colegio. No hubo manifestaciones previas ni jornadas de paralización como había ocurrido otras veces. Esta vez, los estudiantes utilizaron la toma como la primera señal de protesta contra el Proyecto de Ley Escuelas Protegidas, iniciativa presentada por el Ejecutivo para reforzar las medidas de seguridad en los colegios, que además eleva las sanciones a quienes realicen actos violentos. Por ejemplo, la prohibición de acceder a la beca de gratuidad universitaria.
El director, Hugo Césped, indica que hace semanas se estaba gestando una preocupación en los estudiantes y que estalló el día anterior con la aprobación del proyecto en la Cámara de Diputados. “Ellos estaban muy inquietos, pero no tenían mucha información al respecto. No tenían claro que no es un mandato, sino que en cada comunidad educativa va a ser diferente”, señala.
Y añade: “El centro de estudiantes me informa que las bases habían llamado a hacer una toma pacífica, que no estaban de acuerdo con esa política que se quería implementar y que ellos iban a estar presentes para evitar cualquier tipo de destrozos y que ingresaran personas externas”.
Luego de que los profesores dejaron el colegio, al interior quedó un grupo de 15 estudiantes de II, III y IV medio. Cerca del mediodía, el Liceo Carmela Carvajal, que venía con tomas desde marzo por razones internas, había adoptado la misma medida.
Horas después, en diferentes cuentas estudiantiles de Instagram convocaron a una protesta a la que llegaron cerca de 200 mil estudiantes a marchar por la Alameda con la consigna “No a la agenda represiva y los recortes”. Estos fueron los primeros brotes de las manifestaciones secundarias.
El director del Liceo de Aplicación dio aviso al Servicio Local de Educación de Santiago (SLEP) y ellos alertaron a la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana para cursar la orden de desalojo del establecimiento. Sin embargo, antes de que interviniera Carabineros, las autoridades optaron por dialogar con los estudiantes.
La directora del SLEP, Paulina Retamales, señala: “Fuimos al liceo con la seremi de Educación y el delegado presidencial. Uno de los estudiantes me reconoció, dado que tenemos siempre actividades. Se acerca y yo le digo si era posible conversar. Fuimos al establecimiento como a las 18.00, porque ya se había dado la orden de desalojo. Entonces le dijimos, bueno, ¿es posible conversar antes de que actúe Carabineros? Se incorporaron tres estudiantes”.
Tras dialogar con los dirigentes, los estudiantes decidieron deponer la ocupación. La directora del SLEP comenta que había desinformación en las peticiones de los alumnos, quienes pensaban que la norma ya estaba en marcha. “Les tuvimos que explicar que esto era un proyecto al que le faltaban varios trámites, que los canales están abiertos para el diálogo, pero no con la interrupción de clases. De hecho, cuando le explicamos eso al Centro de Estudiantes del Liceo de Aplicación, bajaron harto los ánimos”, precisa Retamales.
Sin embargo, las conversaciones se dispersaron a la mañana siguiente, cuando un grupo de 10 alumnos, nuevamente, se tomó el establecimiento. El paro se extendió por al menos dos horas.

El recambio de los emblemáticos
El proyecto Escuelas Protegidas fue presentado por el Ejecutivo durante la primera semana de abril, tras la tragedia en el Instituto Obispo Lezaeta, de Calama, cuando un estudiante asesinó con un arma blanca a una inspectora y dejó a otras cuatro personas con lesiones. Ante esto, la iniciativa busca fortalecer la prevención de actos violentos con la revisión de mochilas, vestimentas y la instalación de pórticos de metales en los ingresos.
Al descontento por la tramitación se suman los recortes propuestos por el Ministerio de Hacienda. En concreto, en Educación sugieren descontinuar el Fondo de Apoyo a la Educación Pública, el Programa de Alimentación Escolar ($ 1.061.028.664.000), la Beca de Apoyo Vocación Profesor ($ 621.145.000), entre otros. Eso sí, el ministro Jorge Quiroz aseguró que no estarían comprometidos los recursos para la Junaeb.
En los petitorios de los alumnos también hay un rechazo a la Ley Aula Segura, que plantea la expulsión de estudiantes involucrados en actos graves de violencia, como agresiones físicas, uso de armas o daños a infraestructura.
Pese a que el año pasado hubo varias tomas en colegios de Santiago, esta vez se extendieron a establecimientos secundarios de otras comunas, como Providencia. El Liceo de Aplicación venía de años tranquilos en comparación con los otros recintos emblemáticos. Según datos de la administración, de 80 incidentes violentos en 2023, bajaron a 11 en 2025. Sin embargo, para el director las tomas responden a otra naturaleza.
“Los estudiantes se articularon a raíz de lo que está ocurriendo a nivel país. Estos liceos tienen una historia sociopolítica. El liceo participó activamente en la Revolución Pingüina. Estos colegios de Santiago son capital de la educación pública, entonces muchos de los movimientos estudiantiles se originaron en esos establecimientos y, querámoslo o no, forma parte de la historia del liceo”, indica el director.

Por eso, desde que los alumnos iniciaron la toma, el SLEP de Santiago –que se instaló en enero de este año– convocó a reuniones periódicas con los centros de alumnos de liceos emblemáticos para trabajar en sus peticiones. Ahí dejaron en claro que la principal legislación que rechazan se encuentra en una etapa incipiente de tramitación y comprometieron avanzar en otras medidas de su interés.
Si bien el delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, destaca las instancias de diálogo que han realizado, pone el foco en dar con los responsables de las tomas para acabar con la interrupción de clases.
Sobre este punto, plantea que “hay que buscar quiénes son los actores corresponsables que incitan a la realización de estos actos de toma. Para Carabineros es muy difícil detenerlos al interior del colegio, porque escapan antes. Yo creo que ahí hay una investigación importante. Pero, sobre todo, lo que hay que hacer es que se puedan desarrollar las clases. Entendiendo que puede haber elementos de discusión, pero el lugar natural donde debe desarrollarse la discusión es en el Congreso”.

Aunque en el SLEP comparten que “obviamente uno no destaca la toma, lo que sí nos favorece y ayuda un poco a seguir reconstruyendo confianza tiene que ver con que los estudiantes no están encapuchados. Están a cara descubierta y algunos se responsabilizan de la situación”. Incluso, enfatizan que, en muchos casos, las tomas han sido informadas a las direcciones con horarios establecidos como señal de consenso. Contrario a esta visión, funcionarios de la administración anterior son detractores de esta práctica. Por eso mismo, indican que cuando los colegios estaban a cargo de la Corporación Municipal de Educación existía el criterio de no dialogar hasta que los alumnos depusieran la toma, y así no normalizar la ocupación no autorizada de los establecimientos.
Por otra parte, hay quienes plantean que la articulación de las tomas es más fácil por la llamada silla musical de los liceos emblemáticos. Es decir, alumnos que fueron expulsados de estos liceos que al año siguiente fueron matriculados en otro colegio de la misma categoría.
En Santiago hay 26 alumnos expulsados de liceos que fueron matriculados en otro emblemático. Acorde a los datos, en el Liceo de Aplicación se inscribieron 10 alumnos expulsados el año anterior: la mayoría de ellos provenía del Instituto Nacional. El director señala que, aunque no hay certeza de que los líderes pertenezcan a otros liceos, de todas formas hay casos de alumnos que fueron expulsados que participan en las manifestaciones.
La articulación de los secundarios
La chispa que se encendió dentro del Liceo de Aplicación se expandió a una veintena de liceos emblemáticos y a otras regiones como Valparaíso. La misma semana estuvieron en toma el Barros Borgoño, Instituto Nacional, Confederación Suiza, Javiera Carrera, entre otros. Desde el SLEP precisan que la mayoría de los liceos emblemáticos ha tenido al menos una toma que no ha excedido las seis horas de ocupación.
El descontento de los estudiantes no solo se ha manifestado en la toma de los colegios, sino que también han convocado múltiples marchas que reactivaron el movimiento secundario. El 29 de abril llamaron a un “mochilazo” y desde entonces todas las semanas han salido a las calles cientos de alumnos secundarios.

Desde el centro de alumnos del Liceo Lastarria, uno de los últimos en incorporarse a las tomas, explican que ha sido una articulación espontánea y que, pese a que el proyecto no está aprobado, de todas formas consideran importante manifestar su molestia con las posibles medidas. El presidente de la dirigencia del Liceo de Providencia, Jorge San Martín, indicó que “cuando uno hace una protesta no siempre va a exigir cosas, sino que también va a manifestar un descontento. No es que tengamos que esperar a que se apruebe para que después nosotros actuemos, sino que tenemos que tratar de actuar desde antes para evitar los problemas que traerá la legislación”, indicó la organización.
Además, descarta que la organización del cordón estudiantil de emblemáticos sea una respuesta al color político del gobierno de José Antonio Kast. Ante esto, recalca que “en los años de gobierno de Boric también nos manifestamos, sobre todo por la Ley de Educación Sexual Integral. Este año se han sumado más estudiantes, porque las políticas que ha tenido el gobierno han sido duras con la educación y han planteado recortar muchos programas que nos afectan”.
La movilización de los estudiantes está lejos de disminuir. Al cierre de esta edición se sumaron los alumnos universitarios. El jueves, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) convocó a una marcha hacia La Moneda junto a los secundarios. Aunque el dirigente estudiantil desconoce lo que puede ocurrir los próximos meses, su pronóstico es bastante claro: cada vez se movilizarán más estudiantes a las protestas “si el gobierno continúa sus medidas restrictivas”.
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