Megaincendio : los héroes anónimos de Penco
Detrás de los escombros que dejó el megaincendio hay personas que dedican sus días para ayudar desde el anonimato y amenizar los días de los habitantes de Penco.
Desde que comenzaron los incendios en la región del Biobío los números dejados por el fuego no han hecho más que aumentar: 32 mil hectáreas quemadas, 2.098 viviendas destruidas, 20 muertos y 19.845 damnificados en la zona. Gran parte de estos últimos pertenecen a la comuna de Penco, una de las más afectadas por los siniestros.
En medio de un escenario desolador en la ciudad de la provincia de Concepción, personas de diversas edades, oficios y comunas han decidido prestar su ayuda a los damnificados de esta catástrofe proveyendo comida, transporte o incluso refugio para los animales encontrados entre los escombros.
Darwin, Karen, Gerald y Antonio son solo algunos de los nombres de quienes, dejando de lado su rutina y adentrándose en lugares consumidos por las llamas, cooperan codo a codo con quienes lo han perdido todo.
El conductor
La única micro que salió la mañana del domingo 18 desde Tomé a Concepción fue la 403. Era el segundo día de Gerald Gallegos (37) como conductor de bus en la empresa Transportes Tomé y, pese al ofrecimiento de no trabajar por la magnitud del incendio y las condiciones del camino, inició su recorrido cerca de las 9:45 a.m., en un bus que rápidamente se llenó.
“Pajarito nuevo la lleva”, bromea el chofer sobre sus motivos para emprender el rumbo, pero en realidad tenía otras razones. “Uno lo hace por vocación y porque le gusta su trabajo”, explica. Con el objetivo de ayudar a quienes querían encontrarse con sus seres queridos, el conductor pronunció una oración e inició su trayecto en el bus “La Morenita”, apodado en honor a su esposa.
“Cuando iba avanzando en la máquina, había fuego por ambos lados, los vidrios crujían, había miedo a que pasara algo más allá, pasajeros que venían orando, otros lloraban porque tenían familia en Penco, en Lirquén, y perdieron sus casitas y me pedían que por favor hiciera el recorrido para poder llegar a verlos a ellos”, recuerda.
Gerald confiesa que en el camino sintió miedo y que también lloró. Recuerda que al llegar a destino los pasajeros lo abrazaron y le agradecieron su labor.
El motoquero
Si bien es operador de maquinaria pesada, Darwin Carrasco (50) se dedica al motociclismo desde hace 19 años. Oriundo de Penco y presidente del grupo de Motociclistas Ilegales del Biobío, vivió la tragedia en carne propia y, mientras las primeras cenizas caían en su ciudad, se dedicó de lleno junto a su grupo a repartir comida, agua y suministros básicos.
“Acá le puede pasar algo a alguna persona que pertenezca a nuestro club y siempre vamos a estar ahí, más si es para personas que realmente lo necesitan”, afirma Carrasco.
Abastecidos por la Municipalidad de Penco y donaciones particulares, el grupo de motociclistas liderado por Carrasco reparte víveres desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la madrugada todos los días, recorriendo toda la comuna para encontrar damnificados.
En medio de los incendios que siguen amenazando a Penco, Carrasco recorre la ciudad vestido con su chaqueta de cuero y arriba de su motocicleta junto a su equipo. “Espero que nos puedan apoyar porque realmente Penco lo necesita (...). Queremos ampliar nuestra cocina para poder llegar a más gente, porque tenemos que repartir colaciones en las tardes, subir a Ríos de Chile y llegar a más personas”, menciona.

La abogada
Karen Muñoz (40), oriunda de Talcahuano, sube los cerros de Lirquén para rescatar mascotas perdidas, que requieran primeros auxilios, o incluso ser hospitalizadas.
“Partimos a rescatar lo que encontrásemos, como lo encontrásemos”, relata. Viaja una hora y media a diario para ayudar a los animales damnificados y con el apoyo de su amiga Elizabeth Barrientos ha salvado 19 perros. Once de los rescatados tenían quemaduras y hasta el momento no ha encontrado ningún gato herido.
No llega ayuda para las mascotas en los cerros, por los ingresos bloqueados y los escombros que impiden el acceso en vehículo. Karen, abogada de profesión, sube a pie cargando asistencias de emergencia y comida. Avanza a gritos entre las viviendas quemadas, consultando por animales que necesiten asistencia o alimentos.
Toma en sus brazos a los que requieren atención veterinaria y los baja. Ninguno, por muy incómoda que sea la posición con la que los carga e independiente de lo profunda que sean las quemaduras, la ha intentado morder. “Eran conscientes de que estaban recibiendo ayuda y transmitían un agradecimiento”, menciona.
Acumula 20 años como rescatista, a veces de la mano de fundaciones o amigos. En sus redes sociales llega al millón de visitas con videos de las mascotas afectadas en Penco, alcance que le ha permitido obtener donaciones para las agrupaciones y nuevos hogares para los animales. Asimismo, la ha llevado a lograr reencuentros de perros perdidos con sus familias.

El chef
Apenas tres días después de que empezaran los incendios, Antonio Muñoz (35) cargó todos sus implementos de cocina, una vasta cantidad de porotos remojados y decidió partir de su natal Carampangue en dirección a Penco. Junto a otros voluntarios, se estableció en la sede del club deportivo Lirquén y comenzó a trabajar.
“Agarré mis cosas y me vine. Yo dije ya, ¿en qué puedo ayudar? ¿Qué es lo mejor que hago? Cocinar, así que voy a ir y preparar algo, y así me he quedado toda la semana”, dice Muñoz.
Primero fueron unas 100 colaciones, las que repartían entre los damnificados que llegaban al lugar, pero, al pasar de unos días, la cantidad fue aumentando exponencialmente: 200, 500, 700, hasta llegar a las más de mil que hoy Muñoz junto a otras personas preparan todos los días en turnos de diez de la mañana a diez de la noche.
“Hacemos mil colaciones solo en el turno de día, porque en la noche los chiquillos hacen fondos de consomé y salen a repartir a quienes están acampando: les van a dejar comida calentita, sándwiches y colaciones”, dice.
Dedicado a la cocina por más de 15 años y con su propia pyme de comida en Carampangue, Muñoz dice que volverá a su hogar el fin de semana, pero que, a partir del lunes, regresará a Penco: “Como yo soy el que gestiona todo, no tengo tantas ganas de dejar la cocina botada”.

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