Por Michèle LabbéDespertando de una farra de fin de semana largo
Las cifras económicas publicadas en los últimos días no han sido nada buenas; a un Imacec de -1.0% en agosto, se suma el alza en la tasa de desempleo que alcanzó 9,6% durante el trimestre móvil junio-agosto, llevando el número de personas desempleadas a más de 989 mil personas.
Ante estas cifras, hay quienes no han tardado en criticar a la administración del Presidente Kast, indicando que su gobierno no cumple las promesas y que las cifras económicas han empeorado durante los últimos meses. Sin embargo, quienes lo hacen, no han sido capaces –o esconden– una evaluación cruda de la realidad: nuestro país sufre de un deterioro de largo plazo, profundizado por una farra de aquellas.
El crecimiento económico se estancó hace 14 años atrás, post reforma tributaria de Michelle Bachellet. La inversión que crecía al 9,5% anual entre 1985 y 2013, se desplomó a 1,2% entre 2014 y 2025, generando no sólo una caída en la tasa de crecimiento económico, sino que también una baja en la tasa de crecimiento del empleo desde 3,1% a 1,3% anual, lo que significa, que el crecimiento del empleo no ha sido suficiente para absorber la cantidad de trabajadores nuevos que entran al mercado laboral cada año, generando un incremento lento pero sostenido en la tasa de desempleo.
Haciendo un paralelo con los seres humanos, cuando dejamos de invertir la economía empezó a deteriorarse, así como cuando dejamos de hacer ejercicio, nuestro cuerpo también lo hace.
Al deterioro progresivo se suman malas decisiones económicas, pues desde la pandemia decidimos irnos de farra, empezar a fumar y tomar a destajo.
En los últimos cuatro años se subió el salario mínimo en 64%, se disminuyeron las horas trabajadas desde 45 a 40 horas semanales (equivalente a un aumento adicional de 12,5% en los salarios), se aumentó la tasa de cotización para pensiones desde 10% a 16% incrementando el costo de contratar en una economía en que la inversión se estancó y con ello el crecimiento de la productividad, y se gastó como país en guerra, haciendo uso incluso de los ahorros para emergencia, para comprar más trago, dejándonos sin ahorros para las vacas flacas.
Y para mala suerte de todos, las vacas flacas llegaron y lo hicieron en patota: en febrero de 2026 comenzó un guerra en medio oriente, que ha generado un incrementado los costos de producción en el mundo, así como gran incertidumbre en los mercados, alejando cualquier posibilidad de acelerar inversiones y recuperar el crecimiento, y los fenómenos climáticos han seguido azotando norte, centro y sur de nuestro país.
Nos damos cuenta que no podemos seguir viviendo así, nos duele la cabeza, nos sentimos mal, nuestro estómago está destrozado y seguimos engordando y para más remate, no hay plata para comprar remedios para el dolor de cabeza, ni sales rehidratantes (ocupamos los ahorros para comprar más trago el fin de semana).
Así que vamos a visitar al Dr. Nowzaradan (Kilos mortales) y nos manda a comer sano, ejercitarnos, dejar de fumar y de tomar, pero llevamos tanto tiempo haciendo lo contrario que estamos muertos de hambre, nuestro cuerpo nos pide azúcar y nicotina, no podemos hacer más de dos abdominales.
Además debemos empezar a ordenar las cuentas, pero ello implica dejar de gastar en cigarrillos, trago y de regalarle o prestarle plata a los amigos, y eso es difícil, porque los amigos quieren seguir tomando y viviendo a nuestras expensas, por tanto cuando le mostramos nuestro presupuesto nos critican, y nos agreden, y nos tratan de convencer que nuestra decisión de vivir más sano no sirve, porque seguimos sintiéndonos mal al otro día.
Pero el efecto de las buenas decisiones no es automático, nos vamos a demorar en recuperarnos, en bajar de peso, en empezar a tener energía para hacer deportes, pero eso no significa que lo estemos haciendo mal, ni que nuestra decisión sea errada, sólo significa que la farra fue demasiado grande, y que el proceso de desintoxicación será doloroso.
El ministro de Hacienda es nuestro Dr. Nowzaradan, lo podemos odiar, pero sabemos que nos va a salvar.
Así está Chile; nos vamos a demorar, pero con fuerza de voluntad podemos volver a ser los de antes; solo debemos tener la convicción para seguir por el camino correcto y hacer lo que Nowzaradan nos diga.
*La autora de la columna es académica de la Facultad de Economía y Gobierno de la Universidad San Sebastián.
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