Opinión

El error no es del Génesis

(260517) -- RWAMPARA, May 17, 2026 (Xinhua) -- A health worker wearing a mask is seen at the general reference hospital in Rwampara in eastern Democratic Republic of the Congo, on May 16, 2026. The death toll from the latest Ebola outbreak in the Democratic Republic of the Congo (DRC) has risen to 87, the Africa Centers for Disease Control and Prevention (Africa CDC) said Saturday, warning that the outbreak is driven by the Bundibugyo strain, for which no strain-specific vaccine is currently available, and that it carries a high risk of regional spread. (Str/Xinhua) Xinhua

Las palabras radah (dominar), kabash (someter), y shamar o abad (Génesis 2:15): se deben leer más bien como: Dios pone al ser humano en el jardín para “cultivarlo y cuidarlo”. Las monarquías antiguas modificaron el lenguaje a una acepción dura, de ausencia de límites en el dominio de la naturaleza. Cada vez con más frecuencia, este error se paga con pandemias o pestes.

Durante siglos, los virus emergentes permanecieron confinados en sus reservorios naturales: murciélagos, primates, roedores que habitaban zonas intactas. La barrera era ecológica. La deforestación, la minería artesanal, la expansión de asentamientos humanos hacia ecosistemas antes inalcanzables y la guerra, han ido demoliendo esa barrera con una eficiencia inédita. El nombre para este fenómeno, la ruptura de la interfaz humano-animal. Sus consecuencias tienen nombre propio: VIH, SARS, MERS, Covid-19, Hanta y ahora, de nuevo, Ébola.

Este domingo, la OMS declaró emergencia de salud pública de importancia internacional por un brote de Ébola causado por la cepa Bundibugyo en República Democrática del Congo y Uganda, señal de alarma que el mundo no debería procesar con indiferencia.

El brote tiene características que lo hacen inquietante. A diferencia de la cepa Zaire, responsable del brote de 2014–2016 que mató a más de 11.000 personas, y que alcanzó a Norteamérica y España, este virus no tiene vacuna ni tratamiento. Es la tercera vez en la historia que se detecta esta cepa. Hay más de 246 casos sospechosos y 80 muertes probables en la provincia de Ituri, una zona con tráfico intenso de personas, conflicto armado y sistema de salud fragmentado. Lo más preocupante: hay casos confirmados en Kampala, la capital ugandesa, de 3 millones de habitantes y vuelos directos a Londres, Dubai y Nairobi. La distancia no es geográfica. La OMS advierte que el brote real puede ser significativamente mayor al detectado: hubo cuatro semanas entre el inicio de síntomas del caso índice y la confirmación de laboratorio. Semanas de transmisión silenciosa.

Para Chile, el riesgo directo es bajo. No hay vuelos sin escala desde África Oriental, y la probabilidad de un caso importado es pequeña. Pero, es mejor prepararse. La experiencia de 2014 enseñó que España, con un riesgo igualmente “bajo”, tuvo casos secundarios en personal de salud porque los protocolos de aislamiento no estaban actualizados. El aeropuerto de Santiago, el ISP y los centros de referencia nacional para infecciones de alto riesgo deben tener sus alertas y sus equipos de protección individual verificados hoy, no cuando llegue el primer caso sospechoso.

El desarrollo de vacunas contra algunas de estas enfermedades es relativamente simple y breve; pero se requiere inversión. El costo del anterior brote con variante Zaire, se estima en US$ 53.000 millones. La vacuna contra esa cepa costó US$ 500 millones.

Las zoonosis emergentes no son accidentes de la naturaleza. Son la factura de décadas de destrucción de ecosistemas. Mientras sigamos empujando hacia espacios otrora sin presencia humana, los murciélagos, ratones y aves nos devolverán sus virus. El ébola de hoy es el recordatorio de esa deuda.

Por Jaime Mañalich, exministro, Clapes UC

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