Opinión

Informalidad: el desafío de adaptarnos

Informalidad laboral

El Instituto Nacional de Estadísticas lo confirmó la semana pasada: 2,5 millones de chilenos trabajan en la informalidad. El 26,5% de la fuerza laboral de nuestro país opera fuera del sistema, y lo más preocupante es que el empleo informal creció más rápido que el empleo total en el último año. Detrás de ese dato hay una consecuencia directa sobre la que poco se debate: sin trabajo formal no hay cotizaciones, y sin cotizaciones, no hay red de protección.

Quedarse fuera del sistema es quedar excluido de la salud, de la cobertura frente a accidentes, de la prevención de enfermedades profesionales y de los mecanismos solidarios que sostienen la seguridad social.

El modelo sobre el que se construyó la protección laboral en Chile asumía trayectorias y relaciones de trabajo estables y continuas. Ese escenario cambió. El multiempleo, el trabajo independiente, la digitalización y la inteligencia artificial están cambiando el mercado y generaron nuevas formas de ocupación.

La relación entre vulnerabilidad económica e informalidad suele llevarnos a pensar que el crecimiento resolverá este problema por sí solo. Sin embargo, muchas de estas nuevas formas de ocupación llegaron para quedarse. Por eso, el sistema debe adaptarse sin perder de vista su objetivo central: generar y sostener empleo formal como base de la seguridad social.

Desde la Asociación chilena de seguridad (Achs), que tiene como propósito hacer de Chile el país que mejor cuida a las y los trabajadores y sus familias, observamos a diario cómo estas transformaciones afectan a personas. Los riesgos laborales son hoy más complejos, e incluyen salud mental, violencia y nuevas dinámicas organizacionales. La prevención, entonces, debe evolucionar al mismo ritmo.

El reciente 1 de mayo, en la ceremonia que Achs realiza cada año en el Hospital del Trabajador, anunció frente al Presidente José Antonio Kast, el líder de la CUT y la presidenta de la CPC, entre otros, la convocatoria a un consejo técnico sobre informalidad, transformación y desafíos del empleo, que reunirá a autoridades, trabajadores, empleadores, expertos y el mundo académico. El objetivo es construir propuestas concretas para ampliar la formalidad y fortalecer la protección social en un mercado laboral que ya no es el de antes.

Chile ya tiene un diagnóstico claro. Lo que necesita ahora es articulación, acuerdos y sentido de urgencia. Avanzar en esa dirección es una tarea que no le corresponde solo al Estado, ni solo al sector privado. Es una tarea compartida. Porque cuando hablamos de trabajo formal, hablamos también de una red que permite cuidar la salud, la seguridad y la vida. Avanzar en esa dirección requiere una mirada conjunta a, capacidad de adaptación y sentido de urgencia.

Por Lorenzo Gazmuri, presidente del directorio Achs

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