Por Paula Escobar ChavarríaLegados

Pese a que algunos lo han calificado como un presidente “woke” (así lo hizo el presidente electo, José Antonio Kast, en Hungría en 2024, en la Conferencia Política de Acción Conservadora, CPAC), el gobierno de Boric está cerrándose con un legado nada de woke o identitario, sino con uno de corte socialdemócrata y universalista, de mayores y mejores derechos sociales.
Así lo dice la encuesta sobre su gobierno publicada hoy por La Tercera, y así lo dijo él mismo en el último discurso de fin de año de su mandato, el inicio de la ceremonia del adiós, el momento de “abrochar legados”.
“Nuestro futuro compartido trae buenas noticias. En los próximos días, cuando las pensiones de las personas mayores alcancen un nuevo aumento gracias a la reforma previsional, vamos a ser testigos de qué es lo que significa, concretamente, hacer política pública pensando en el bienestar de nuestra gente”, dijo.
Los legados no se ordenan por decreto, no son puro voluntarismo. Es aquello que las personas reconocen, y debe resistir el paso del tiempo, tener una base de apoyo transversal, ser continuados por los gobiernos de distinto signo y, lo más importante, proveer de bienestar y mejoría permanente en la vida de las personas. Así ha sido la PGU (Piñera), el Auge (Lagos), la Pensión Básica Solidaria (Bachelet), por citar algunos ejemplos de legados emblemáticos desde el retorno a la democracia.
En la encuesta que hoy publica La Tercera, frente a la pregunta de cuál fue el principal logro del gobierno del Presidente Boric durante todo su periodo, los tres primeros lugares los ocupan las leyes que amplían derechos sociales: un 24% afirma que es la aprobación de la ley de 40 horas, un 21% la aprobación de la reforma de pensiones y un 12% el aumento del salario mínimo.
Esta percepción se irá incrementando en los días que vienen, pues en enero se empezarán a entregar dos nuevos beneficios para los actuales pensionados, la compensación por expectativa de vida (CEV) y el beneficio por años cotizados (BAC). Mientras que se estima que en 2026 habrá un millón de beneficiarios totales por el BAC, el CEV debería llegar a 757 mil mujeres. Recordemos que las mujeres eran doblemente castigadas en sus pensiones, por el mero hecho de ser mujeres. Primero, por el efecto de las lagunas previsionales asociadas a la maternidad, y por su mayor longevidad. Por ser madres y por ser más sanas terminaban recibiendo pensiones peores que los hombres, insuficientes.
La reforma actual, por fin, les hace justicia a las mujeres y mejora las pensiones más bajas.
Es muy distinta de la que el gobierno de Boric tenía en mente originalmente, al punto que levantó más de una ceja por el lado izquierdo del oficialismo. Que pese a todo Boric haya persistido en sacarla adelante es un gran mérito, uno que la polarización imperante no debe achicar ni aminorar. Boric podría haber insistido en sus ideas originales, o podría haberse replegado tácticamente, o podría haberse radicalizado -a lo Petro- en vez de tomar un camino pragmático y reformador, que es el que finalmente adoptó.
La paradoja es que aquel legado, que se centra en el ministerio de Jeannette Jara (aunque no se debe olvidar el rol clave de Marcel en pensiones: sin él, simplemente no habría existido), le dio el peor resultado electoral a la izquierda en décadas. Y que quien se opuso a estas reformas, especialmente a la de pensiones, ganó con tal robustez en las urnas. Kast no sólo derrotó a la candidata oficialista, sino que también a quienes -dentro de las derechas- fueron clave para sacar la reforma de pensiones adelante.
Pero sería un error severo sobreleer el resultado electoral: eso no significa que las personas, tal como esta encuesta muestra, no valoren este legado de Boric o que aceptarían volver atrás.
Kast parte con viento a favor, pero debe administrarlo bien: sus votos de segunda vuelta son prestados, deberá mostrar resultados rápido, pues las expectativas son enormes, y debe cumplir aquello que dijo en campaña: que en su gobierno de emergencia no tocará beneficios sociales ni retrocederá en libertades individuales. Su barra brava lo presionará, y con rudeza (el vergonzoso programa de streaming de Labbé parece diseñado por el peor enemigo del nuevo gobierno).
El Presidente Boric, pese a sus errores -de diagnóstico, de gestión, de decisiones malas- tuvo el mérito de querer, saber y poder contener a su barra brava, interna y externa. No en todo (el severo error de los indultos, por ejemplo), pero sí lo hizo en la reforma de pensiones y en estos beneficios sociales. Desoyó lógicas maximalistas y sacó adelante este legado, uno universalista y reformista, que no es perfecto, pero sí relevante, valorado y beneficioso para la población.
El presidente entrante deberá probar si es capaz de lo mismo. Es el test de La Moneda con guitarra.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Plan digital + LT Beneficios por 3 meses
Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE















