Opinión

Receta para el fracaso

Receta para el fracaso

Detrás del fracaso del gobierno del Presidente Boric está una manera de “aproximarse al mundo” muy diferente a la de gobiernos precedentes. En los gobiernos de la Concertación y de Sebastián Piñera predominaban en el ejercicio del poder personas que consideraban a la ciencia como una empresa racional, en donde el consenso científico no es arbitrario, sino que existen razones cognitivas para sostenerlo. Sin embargo, en el gobierno que está terminando predominan quienes rechazan la racionalidad de la ciencia y consideran sus resultados frutos del poder, la cultura, o algún otro factor ajeno al conocimiento. A estos últimos se les llama hoy postmodernos, pero tienen una larga historia en la filosofía de la ciencia, llamados “relativistas” o “subjetivistas”: creen que no hay una realidad objetiva y que cada uno, por lo tanto, puede comprender el mundo “a su manera”, sin aceptar a la ciencia como fuente de conocimiento.

Las visiones subjetivas de la realidad (la existencia de potencialmente tantas “verdades” como personas hay) fue una de las corrientes de pensamiento que tuvo peso entre quienes escribieron la Constitución rechazada en el plebiscito de septiembre de 2022. Eso justificaba que debiera haber casi una Constitución por grupo, ya que todas sus “verdades” debían ser contenidas en ella.

Pero si uno cuestiona la ciencia en favor de una interpretación 100% subjetiva de la realidad, está cuestionando todo aquello que ha sido descubierto, desarrollado y construido sobre la base de principios científicos. Parece absurdo que uno afirme que la ciencia no es la aproximación válida para entender la realidad cuando está escribiendo en un computador, con un celular en la mano, etc. ¿Tendremos que pensar que llegamos a construir todo esto por mera casualidad? ¿O no será una demostración de que la ciencia es útil y en general sirve para entender la realidad? Creo que resulta evidente que cuestionar su validez es una receta para el fracaso.

Un ejemplo de este problema se puede ver en el método de enseñanza que predomina hoy en Chile, bajo la premisa de que el profesor no debe ejercer autoridad en el aula, y lo único que se debe enseñar es a que cada uno exprese su subjetividad. Nada objetivo existe para enseñarles habiendo descartado la objetividad de las ciencias. No es sorpresa que, así, quienes egresan tengan dificultades en interactuar con la realidad y por lo tanto no puedan desempeñar adecuadamente una multiplicidad de tareas.

El sistema educativo en Chile está capturado por una corriente pedagógica que no es más que la aplicación a la pedagogía de las creencias con que ha gobernado el presente gobierno. Si bien el gobierno se va, las visiones subjetivistas entre los pedagogos continuarán siendo un impedimento para el aprendizaje de los alumnos.

Por Claudio Sapelli, Faro UDD

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