Paula

Emilia Müller: La moda como un tema fundamental para entender la sociedad

A través de su libro “Vestir la modernidad. Moda y Mujeres en Chile (1850-1920)”, Emilia Müller ahonda en el vestuario como un campo de disputa político y simbólico para las mujeres en el país. En conversación con Paula, la autora analiza la situación actual de la moda, comparando semejanzas y diferencias entre la época estudiada y la actualidad.

Fotografía por: Marcelo Hernández.

Doctora en Historia por la Pontificia Universidad Católica de Chile, y magíster en Estudios de la Moda y el Vestuario por la Universidad de Nueva York, Emilia Müller ha centrado su carrera en el estudio de la moda como herramienta para entender la sociedad. Si bien, reconoce que esta área de estudio es reciente, valora que el tema esté tomando cada vez mayor protagonismo.

Müller ha participado en diversos proyectos curatoriales asociados al vestuario, entre los cuales destaca la muestra permanente del Museo del Sombrero, dedicada a la historia de la fábrica Girardi y también en “Pasado de moda: Historias de una colección”, exhibición realizada en el Museo Histórico Nacional que puso en valor el acervo público de vestuario histórico más grande de Chile. Desde el año 2022 hasta la actualidad, es curadora de la Colección Textil y Vestuario del Museo Histórico Nacional.

“Vestir la modernidad. Moda y Mujeres en Chile (1850-1920)” nace en el marco de su tesis doctoral, ahí ahonda en hitos de la moda femenina durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX y realiza un análisis sobre el rol de esta en el desarrollo de la mujer moderna. En base a esa investigación, Müller hace una comparación con la actualidad.

“Los usos que las mujeres le han dado al vestuario pueden generar cierto desorden social”

- Desde tu investigación histórica en “Vestir la modernidad”, ¿qué elementos del pasado crees que siguen influyendo en cómo concebimos la moda hoy?

Yo creo que lo más interesante con respecto a un Chile del siglo XIX y a uno del siglo XXI es que en ambos siempre hay un escrutinio con respecto a cómo se visten las mujeres de manera pública, lo cual tiene efectos en el trato social. Este libro reconoce ciertas tensiones que surgen a la hora de adoptar modas extranjeras en el contexto local y da cuenta que hay una preocupación sobre cómo se visten las mujeres, cómo muestran sus cuerpos y qué efectos tienen esas decisiones que son personales e individuales, pero que forman parte de un sistema de moda.

Yo siento que eso ha tenido continuidad. Ahora hay un movimiento para que eso no sea así, pero se sigue criticando o tratando de dar cuenta de lo que las mujeres hacen con su ropa genera efectos. Finalmente, en ambos contextos, los usos que tiene el vestuario o los usos que las mujeres le han dado al vestuario pueden generar cierto desorden social.

- Tu libro analiza cómo el vestuario fue un campo de disputa político y simbólico en Chile entre 1850 y 1920 ¿Qué disputas políticas o culturales reconoces en la actualidad?

La idea de los temas de género, de esa división tan radical que era muy fuerte en el siglo XIX. Creo que hoy eso ya no es tal, pero está muy arraigado en nosotros que ciertas prendas estén asociadas a un género, y creo que que los últimos 10 años o más ha habido una expansión de lo unisex. Eso es interesante, cómo se ha normalizado la idea de que ya no hay reglas tan determinantes, pero que sí genera a veces rechazo. Uno pensaría que quizás actualmente estamos muy open mind a que la ropa no tiene género, que todos podemos usar todo, pero quizás no es tan así. Creo que sí vamos hacia allá, explorando esas ideas y dejando las otras atrás.

- ¿Cómo evalúas el papel del vestuario como forma de expresión de identidad en la sociedad actual?

Ahora no hay una homogeneidad como la había en ese minuto. Obviamente ya no hay una sola moda, lo que habla de esta explosión identitaria y de cómo se usa el vestuario para construir un relato sobre uno mismo, sobre hacia dónde quiero ir, quién quiero ser. Yo creo que siempre ha tenido un rol fundamental. Antes estaba más supeditado a una cierta clase, a una cierta posición social y a un cierto deber ser, pero hoy las posibilidades son infinitas y creo que hay un desarraigo social muy importante.

Creo que el vestuario permite este juego constante y espontáneo de descubrir quién es uno y de armar esa identidad que ya no está tan afirmada a un relato nacional importante. Para algunas personas sí, pero hay una gama más amplia ahora, de posibilidades, de influencias internacionales, locales, donde se mezcla lo local con lo internacional. Uno podría decir que el vestuario siempre ha sido como una herramienta fundamental en mostrarle al resto qué eres uno.

Müller sobre el fast fashion: “Enfrentarse a un discurso que está constantemente diciéndote ‘no se necesita’ es una verdadera tensión política”

- La moda actual está muy marcada por la globalización, el consumo rápido y redes sociales ¿Crees que eso transforma su significado político y social?

A mí me gusta dar cuenta de que una prenda muy sencilla puede estar muy cargada históricamente, y actualmente la diversidad de narrativas, relatos y simbologías asociadas al vestuario hacen que eso sea muy rico. Uno está encarnando tantas cosas al mismo tiempo y puede demostrar explícitamente ciertas posiciones políticas, como por ejemplo, tratar de ir contra de esa moda rápida.

- En base a la idea de que hoy existe una gama más amplia y más opciones de vestir, ¿crees que el vestuario es una herramienta mucho más potente que en el siglo XIX?

Es más potente en el sentido de que hay más personas que la comparten, es masivo. Por ejemplo, el pañuelo morado es un símbolo que traspasa fronteras. Lo que tiene la moda es que siempre ha sido un fenómeno global y que ha unificado esos discursos. Pero a medida que se va instalando en distintos escenarios, va logrando distintas significaciones y se van sumando capas a sus sentidos originales.

Hoy en día hay una conciencia mucho más evidente de eso. Antes surgían quizás de manera más espontánea o esas significaciones se le atribuían después. Ahora hay una construcción más explícita, pero yo creo que la potencia del vestuario como un símbolo de resistencia, de poder o asociado a algún discurso, ha sido siempre igual de importante.

- En tu investigación mencionas que había una tensión entre la influencia de modelos europeos y apropiaciones locales ¿Qué tensiones similares observas hoy, teniendo en cuenta la globalización?

Yo creo que el tema de la sustentabilidad, de que hay un modelo de consumo muy potente y cómo las personas tratan de pelear contra este. Ese es otro problema, lo difícil que es compatibilizar este discurso de culpa, de derroche, de que no lo necesitamos, cuando al mismo tiempo la moda y ese consumo te da tantas cosas ricas y positivas. Eso creo que es una tensión.

Este modelo, que obviamente es extranjero, es foráneo, global, está en constante choque con ciertos recursos limitados y con la idea de que no necesitamos ropa. Pero también es contradictorio pensar en querer estar a la moda, conectar con lo que está pasando afuera, porque eso me ayuda a construir mi identidad. La idea de poder jugar, de de variar, de transformarse día a día con la ropa, y al mismo tiempo enfrentarse a un discurso que está constantemente diciéndote ‘no se necesita’, ‘el mundo se va a acabar por culpa de la es la industria más contaminante del mundo’, es una verdadera tensión política.

- ¿Crees que el “significado cultural” de la moda en la actualidad cambió, comparado con el de fines del siglo XIX e inicios del XX?

Creo que hay mayor conciencia, porque ahora todo está comentado, escrito, opinado. Vivimos en un mundo de pantallas, de exposición continua. Entonces, yo creo que hay muchos más espejos en el día a día, hay un cambio en cómo nos percibimos y cómo percibimos al otro.

El acceso a la información es tal, que todo es fácil de acceder. Por lo mismo, el significado cultural es más compartido y la moda se considera mucho más una herramienta identitaria, simbólica, potente para expresar, para jugar, para resistir, para criticar. Además, es una industria económica demasiado heavy, que mueve muchas lucas y tienen un impacto cultural gigante. Es un tema muy central y que tiene la fama de ser superficial, banal, pero en eso también ha habido una transformación. Antes no era un tema, costó mucho que fuera era un tema académico, y más o menos desde los años 80 se empieza a considerar como un tema fundamental para entender la sociedad.

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