Paula

Hablemos de amor: lo que mi primer amor me enseñó

El primer amor suele ser intenso y fugaz, sin embargo para Karla dejó una huella imborrable, pues de él aprendió cómo quería amar y ser amada.

Mi historia se remonta a un período en que viajé harto, primero de vacaciones y luego por estudios. En el primer viaje conocí a un chico y fue tal como en las películas, salido de Before Sunrise. Me descubrí en el amor romántico, en las primeras mariposas en el estómago, en escapadas y en vivir el primer amor en pleno.

Todo fue hermoso, fue mi primera ilusión, la primera vez que sentí eso que se lee en un libro o que se ve en películas, algo que cuando se siente por primera vez es como un sueño.

Nos despedimos dejando atrás la hermosa aventura. Mantuvimos un poco de contacto en redes, pero con los meses se fue diluyendo. Algo estaba cambiando entre nosotros, hasta que apareció la oportunidad de volver a estar cerca por mis estudios, por lo que retomamos un poco las conversaciones y la expectativa comenzó a crecer.

Esta persona siempre fue tierna, medio love bombing, pero en ese momento yo solo lo intérprete como genuino interés y compromiso. Nunca nos prometimos nada en concreto, pero yo estaba llena de expectativas.

Finalmente nos encontramos, él me visitó y la expectativa duró poco. Éramos otras personas. Me di cuenta que lo que vivimos una vez, fue solo eso, algo hermoso que solo iba a pasar una vez. Me dijo que veía que no queríamos lo mismo, que yo tenía muchas expectativas que él no podía cumplir.

Yo estaba desolada, sentí el corazón realmente partido y un dolor de estómago de profunda tristeza. Fue un encuentro duro y desgarrador, que marcó el final de esta historia sacada de un cuento.

Sin duda, lo más doloroso del reencuentro fue perder la ilusión que llevé por tanto tiempo en mi corazón. Ahora, pensándolo en frío, sé que la relación no tenía futuro. Estaba destinada a ser algo pasajero, muy bello, pero breve. Éramos de países distintos, continentes distintos y teníamos casi 10 años de diferencia.

Sin embargo, aprendí mucho de esta experiencia, pues me marcó completamente. Me dejó mucho aprendizaje sobre lo que realmente quería para mí en una relación y en el amor. Aprendí que para estar en una relación lo primero que debemos tener en cuenta es lo que uno mismo espera de ella.

A partir de esa experiencia breve, pero intensa, me di cuenta que no quería un amor de película, sino una relación que dure en el tiempo, con alguien que esté presente físicamente conmigo, con quien pueda tener planes a futuro, y principalmente que nos comuniquemos entre nosotros.

Pude entender la importancia de corresponderse tanto en lo físico como en lo emocional, así como también a ser realista y entender que la ilusión e intensidad en el inicio de la relación no es lo único importante. Puede sonar muy infantil, pero antes de esta experiencia veía el amor como algo puramente romántico, como de película, donde casi te leen la mente y la pareja se entiende sin esfuerzo. Hoy lo veo como un compromiso constante, romántico y no romántico a veces, con altos y bajos, pero con ambas personas comprometidas en sostener la relación.

Hoy, después de años de esta experiencia, tengo una relación hermosa, estable, con una pareja que me ama y me corresponde. A pesar de que nos enfrentamos a desafíos constantemente, nos quedamos y nos elegimos después de cada desafío. Ese es mi mayor aprendizaje. Hoy tengo un amor que permanece, que se construye entre dos, que tiene compromiso, en el cual podemos y decidimos confiar.

Sin esa experiencia no sería quien soy y no hubiera buscado en mi pareja actual, esas cualidades que tanto valoro en él, porque no las hubiera apreciado mi yo del pasado.

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