Por Eugenia FernándezLas claves de un traspaso histórico
A pesar de las fuertes tensiones que precedieron al cambio de mando, la ceremonia de ayer cumplió con la tradición republicana y estuvo plagada de gestos de parte del expresidente Gabriel Boric y su sucesor, el ahora mandatario José Antonio Kast.

Orden y trabajo
Minutos antes de las 22.00 y secundado por su esposa, María Pía Adriasola, José Antonio Kast pronunció su primer discurso desde uno de los balcones de La Moneda. “El trabajo comienza hoy”, dijo de entrada. “Venimos a cumplir”, recalcó, para luego señalar que “nos han entregado un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar, con las finanza públicas debilitadas, donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado”. El flamante Presidente trazó el diagnóstico y su propósito como gobernante con dos conceptos centrales: trabajo y orden. También dejó claro que el alma de su gobierno “será uno de emergencia” y reafirmó que se concentrará en seguridad, educación y economía. “Habrá mano firme donde hay impunidad”, afirmó. En su discurso, Kast aludió a Diego Portales y en varias ocasiones apeló a los jóvenes y a las mujeres. “A ellos les digo que no llegamos aquí por una encuesta; llegamos aquí después de años de trabajo, de escuchar a los chilenos, de reunir a personas capaces y honestas”, indicó, con tono sereno y moderado. Kast apeló a la unidad al señalar que “Chile nos pertenece a todos, a los trabajadores: nadie sobra en Chile”. El nuevo jefe de Estado puso énfasis en la clase media y en las personas más empobrecidas. “Este no es el momento del rencor, sino que en hacer la tarea”, dijo. “Gobernaremos en unidad para todos los chilenos”, agregó, de manera pausada. ”Vamos a recuperar nuestro país. No tenemos tiempo que perder", cerró.
Doble derrota opositora
El nuevo periodo que empezó ayer comenzó con la derecha encabezando tres sitiales: La Moneda, el Senado y la Cámara de Diputados, un escenario que no se daba desde el año 1938. Esto implica un duro golpe para las fuerzas de oposición, que en el Senado negociaron de forma dividida un pacto administrativo con la derecha, y en la Cámara baja fueron derrotados sorpresivamente. En el Senado, la RN Paulina Núñez asumió como presidenta hasta marzo de 2027, por lo que fue quien le entregó la banda presidencial a José Antonio Kast. Para lograrlo, la derecha negoció en conjunto y logró dejar fuera al Frente Amplio y el Partido Comunista, y consiguió asegurar la presidencia por tres de los cuatro años de este periodo legislativo. En la Cámara, en tanto, asumió el UDI Jorge Alessandri, quien le ganó por solo dos votos a Pamela Jiles, del PDG, quien iba como candidata tras una negociación de ese partido con la centroizquierda, el PC y el FA. La incomodidad que despertaba Jiles -quien advirtió después de la primera vuelta que le iba a hacer la vida imposible a Kast- en la ahora oposición se graficó en que Alessandri terminó saliendo electo gracias al apoyo de Jaime Mulet (FRVS) y Felipe Camaño (ind. DC). Si ya esta doble ausencia de la oposición es un símbolo de derrota en si mismo, implica -además- una ventaja para el entrante gobierno de Kast, pues podrá manejar las urgencias legislativas.
Gestos de Boric
A pesar de los roces de las últimas semanas, la ceremonia del cambio de mando en el Congreso Nacional cumplió con todos los estándares de protocolo y gestos republicanos. La fuerte tensión que protagonizaron el expresidente Gabriel Boric con su sucesor José Antonio Kast -quien dio por terminado el proceso de traspaso de mando tras retirarse abruptamente de una reunión en La Moneda el martes 3 de marzo- quedó atrás al menos en los gestos. Boric y Kast protagonizaron una ceremonia impecable, en la que el frenteamplista -además- le deseó éxito al republicano al salir de La Moneda. Y una vez en la testera, ante el Congreso pleno, el mandatario saliente le entregó un papel a su sucesor cuyo contenido es un misterio. “Es una carta”, dijo Boric después. “La voy a leer en la casa”, fue la respuesta de Kast.
Primeras señales de Kast
El nuevo presidente manifestó algunas señales en su primer día. Como se sabe, tras el almuerzo que encabezó en el Palacio de Cerro Castillo, Kast se trasladó a Ñuñoa, donde visitó el Liceo Augusto D’Halmar, lugar en el que dio un fuerte espaldarazo a la educación pública. “No es casualidad que hoy día estemos acá (...) Podríamos haber estado hablando sobre el tema de la seguridad, sobre salud, pero quisimos marcar el acento en ustedes, en la juventud, en el futuro, en la esperanza, en la calidad de la educación”, dijo. Además, envió durante la tarde a su ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, a Puerto Varas, a ver en terreno el estado del carabinero que fue baleado en esa cuidad y se mantenía -hasta el cierre de esta edición- con muerte cerebral. “Cuando atacan a un carabinero, nos atacan a todos nosotros. Y allí va a haber un antes y un después. El que ataca a un carabinero ataca a Chile, ataca a la patria, nos ataca a nosotros (...) Esto va a cambiar porque los vamos a perseguir", dijo Kast durante la mañana.
Bajo nivel de delegaciones
Para la ceremonia de ayer se extendieron alrededor de 1.150 invitaciones, entre autoridades internacionales, nacionales e invitados especiales. Finalmente, para el acto se confirmó la asistencia de 33 autoridades extranjeras, de las cuales 14 eran jefes de Estado. No llegó el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y asistió un puñado de mandatarios de América Latina, como Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Rodrigo Paz (Bolivia), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Nasri Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay), Luis Abidaner (R. Dominicana), Yamandú Orsi (Uruguay) y el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé. Desde Europa, acudió el rey Felipe VI de España y los presidentes de Armenia, Vahagn Khachaturyan y Tamas Sulyok, de Hungría. A última hora se restó el presidente brasileño Lula da Silva, uno de los platos fuertes de la convocatoria.
Ausencia de Bachelet y Lula en días clave
Como es tradición, se extendieron invitaciones a todos los expresidentes. En primera línea sólo se contó a Eduardo Frei junto con su esposa, Marta Larraechea, quien apareció por primera vez tras sufrir un shock anafiláctico en el verano derivado de la picadura de una abeja. La gran ausente fue Michelle Bachelet, quien se encuentra en Nueva York, donde viajó el miércoles para participar del 70° periodo de sesiones de la Comisión de la Condición de la Mujer (CSW) de Naciones Unidas. Allí busca retomar su agenda en pos de asegurar su candidatura a la Secretaría General de la ONU. El problema es que tanto ella como su principal impulsor -el Presidente brasileño Lula da Silva- se ausentaron del cambio de mando en días clave, puesto que Kast ha insistido en que tras el 11 de marzo decidirá si respaldará su postulación o no.
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