Por David TralmaLo que no se vio del “Bacheletazo”
Gente que se quedó fuera, asientos que se debieron agregar y enroques entre dirigentes en la primera fila fueron algunas de las escenas que pasaron desapercibidas en el hito que reunió a más de mil personas en el Teatro Municipal de La Pintana, que cuenta con solo 742 butacas.

El Teatro Municipal de La Pintana, la noche de este miércoles, fue el lugar donde por primera vez la oposición pudo reunir en un mismo lugar a sus principales dirigentes políticos, parlamentarios, alcaldes y las dos figuras que representan al sector, los expresidentes Gabriel Boric y Michelle Bachelet.
El motivo fue el acto de desagravio a la exmandataria, tras su fallida postulación a la secretaría general de Naciones Unidas, hito donde la oposición concentró sus críticas a la decisión del gobierno del Presidente José Antonio Kast de retirar el patrocinio de Chile a su cruzada electoral, lo que para muchos marcó un antes y un después en la relación entre el sector y La Moneda.
“La decisión va a aquedar en los anales de la historia de la diplomacia chilena”, dijo en Tele13 Radio el exministro Ricardo Lagos Weber.
En la actividad la exmandataria notificó al gobierno y al oficialismo que tras su fallida incursión en la competencia por la secretaría del organismo internacional, vuelve para tomar un rol activo. “Quienes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia”, dijo.
El acomodo de sillas
Durante la actividad hubo varios momentos que fueron ampliamente comentados y que pasaron desapercibidos para quienes siguieron la discusión por streaming. El principal fue el copamiento del lugar con capacidad para 742 personas, lo que derivó en una disputa por los asientos.
Los cupos de la primera fila en el acto de desagravio a la expresidenta Michelle Bachelet estaban definidos con antelación. Pese a ello, el orden establecido duró solo unos pocos minutos. Antes de que la exmandataria ingresara al Teatro Municipal de La Pintana varios notaron que la exsubsecretaria Gloria de la Fuente (PS) estaba de pie.
La organización del evento no dejó pasar la situación, pues la encargada de Horizonte Ciudadano, fundación de Bachelet, iba a dar uno de los cinco discursos de la jornada. Por lo mismo, el jefe de gabinete de la alcaldesa de La Pintana, Gonzalo Pinto, debió cederle su asiento en el lugar de honor en el que varios opositores apostaron a estar para presenciar el homenaje a la exmandataria.
También en primera fila quedaron Bachelet, Boric, los presidentes de los partidos políticos de la oposición, Carolina Tohá, Claudia Pizarro y Ricardo Lagos Weber.
La escena fue solo un ejemplo de lo ocurrido la noche de este miércoles, donde las 742 butacas del teatro de La Pintana se llenaron y varios de los asistentes debieron ver el tributo a Bachelet durante dos horas de pie, en los pasillos o sentados en el suelo.
La propia Bachelet, en su discurso de cierre, reflejó la situación, al hablar de una amiga llamada “Ximena” que estaba sentada en el piso. Cuando la buscó con la mirada, la expresidenta se alegró de que pudo encontrar un asiento.
Desde la organización del evento transmiten que incluso hubo gente que se quedó afuera del teatro durante un rato, donde estaba más despejado y donde se situaron parlantes y pantallas para transmitir la actividad. Una de esas personas fue la exsubsecretaria de Energía, Jimena Jara.
También hubo figuras de la oposición que llegaron con unos minutos de retraso, como los socialistas Daniel Manouchehri, Daniella Cicardini y Danisa Astudillo, a quienes debieron situarlos en unas sillas al costado de la primera fila del recinto.
La aglomeración de gente también generó que el ingreso al recinto tardara varios minutos, lo que fue resentido por algunos vecinos que llegaron a apoyar a Bachelet y que derivó cruces entre algunos coordinadores del acto, quienes después terminaron abrazados celebrando el acto en favor de la exmandataria.
¿Por qué La Pintana?
Una pregunta que buscó responder la alcaldesa de La Pintana, Claudia Pizarro, fue la idea de por qué se eligió su comuna para la actividad.
Conocedores de la gestación del encuentro coinciden en que quienes jugaron un rol principal fueron Ana Lya Uriarte y Paulina Vodanovic. En particular, apuntan a la exjefa de gabinete de la expresidenta.
Las mismas fuentes dicen que La Pintana no fue la primera opción, ya que se llegó a tantear incluso que el acto se pudiera hacer en el ex-Congreso Nacional, en Santiago.
Sin embargo, el cariz de formalidad que le habría dado al acto hacerlo en dicho recinto terminó por desechar esa alternativa.
En esa línea, los organizadores del evento se centraron en que el hito tuviera un tono más distendido y de carácter popular, por lo que se llegó a La Pintana.
La comuna, además, tuvo un plus: la alcaldesa es democratacristiana, por lo que eso ayudaba a reforzar el mensaje de unidad de la oposición que el sector le quiso imprimir al evento.
Las mismas colectividades -principalmente el Partido Socialista- fueron las que costearon el arriendo del Teatro Municipal, por cerca de medio millón de pesos. El resto de la producción del encuentro, agregan, fue por parte de voluntarios de las tiendas políticas.
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