Política

Los rostros del “gobierno de emergencia” de Kast

Seguridad, economía, reconstrucción y política social son los cuatro pilares sobre los que el nuevo mandatario busca sostener su relato de administración. En el diseño del equipo entrante, Steinert, Quiroz, Poduje y Wulf concentran parte importante de las primeras tareas de una gestión que pretende mostrar resultados rápidos.

Trinidad Steinert (Seguridad), Iván Poduje (Vivienda), Jorge Quiroz (Hacienda) y María Jesus Wulf (Desarrollo Social).

Cuando el entonces candidato presidencial José Antonio Kast comenzó a instalar la idea de un “gobierno de emergencia”, el concepto tenía un objetivo claro: ordenar su campaña en torno a las dos principales preocupaciones de los chilenos, seguridad y economía.

El relato se acompañó de decenas de presentaciones de planes (Chile Renace, Plan cancerbero) -muchos de ellos diseñados para generar impacto comunicacional- y con la promesa de medidas rápidas para enfrentar la crisis de seguridad y el estancamiento económico.

Ese mismo marco conceptual es el que ahora el nuevo mandatario pretende trasladar desde la campaña a La Moneda. En el diseño de su administración, la idea de emergencia no solo es el slogan que les dio el triunfo electoral, sino una lógica de funcionamiento: un grupo acotado de ministros tendrá un rol protagónico en la ejecución de las primeras prioridades del gobierno.

En ese esquema destacan al menos cuatro carteras sobre las cuales recae buena parte del peso político y operativo de la nueva administración: Seguridad Pública, Hacienda, Vivienda y Desarrollo Social. Al frente de ellas estarán Trinidad Steinert, Jorge Quiroz, Iván Poduje y María Jesús Wulf, respectivamente.

Ese despliegue, sin embargo, tendrá una coordinación política centralizada en el ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien además es uno de los ministros encargados de liderar la auditoría que mandató Kast a toda la administración de Gabriel Boric.

Con la creación del Ministerio de Seguridad Pública -que separó funciones que antes recaían en Interior- la cartera concentrará con mayor fuerza el rol de jefe de gabinete del elenco ministerial. Desde allí deberá articular políticamente a los distintos ministerios, ordenar las prioridades legislativas del gobierno -junto al ministro Segpres José García- y coordinar la implementación de las medidas que sostienen el relato del “gobierno de emergencia”.

Dentro de ese grupo, probablemente ninguna cartera simboliza mejor ese relato que la cartera de Seguridad y la elección de su titular, la exfiscal regional de Tarapacá, Trinidad Steinert.

En el entorno del mandatario explican que Kast llegó temprano a la convicción de que ese ministerio debía quedar en manos de alguien con trayectoria en persecución penal. La idea fue madurando durante la campaña y terminó consolidándose cuando el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, recordó los años en que coincidió con Steinert cuando integraba las comisiones de Constitución y Seguridad de la Cámara de Diputados.

La abogada había ganó notoriedad pública cuando logró una condena histórica contra el crimen organizado. El 14 de julio pasado, el Tribunal Oral en lo Penal de Iquique sentenció a presidio perpetuo calificado a Carlos González Vaca, ciudadano venezolano identificado como líder del Tren de Aragua -alias “Estrella”- por dos secuestros perpetrados en Alto Hospicio en 2022, uno de ellos con homicidio y otro con mutilación.

Ese episodio marcó un punto alto en su carrera y terminó instalándola en el radar del equipo de Kast.

La tarea que tendrá al frente no es menor. Desde el ministerio -en funciones desde hace poco más de un año- deberá coordinar la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico y la violencia en distintas zonas del país. En paralelo, trabajará con Interior -que tras la división de funciones conservó atribuciones como el Servicio Nacional de Migraciones- y con Defensa en materias que van desde el control fronterizo hasta la seguridad en la Macrozona Sur.

Quienes conocen el diseño del nuevo gobierno agregan otro elemento: Steinert, pese a su trayectoria en el Ministerio Público, tiene un perfil más bien bajo y de escasa exposición mediática.

De todas formas, ya se ha “estrenado” con Kast: en el viaje que realizó a fines de enero a Centroamérica, donde visitaron la frontera de República Dominicana con Haití y el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador.

El presidente electo, José Antonio Kast, con su ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, en Cecot.

Eso implica que su instalación política será observada con atención en las primeras semanas. Una de sus primeras actividades podría ser precisamente en terreno, con un viaje a la frontera norte para reforzar la señal de prioridad que tendrá el control migratorio.

El peso político de la cartera también quedó reflejado en otra decisión del Mandatario: Steinert no sólo integrará el comité de seguridad del gobierno, sino que también fue incorporada al comité político.

Pero si la seguridad es uno de los pilares del relato de gobierno, el segundo está en la economía. Y en ese terreno la responsabilidad recae principalmente en el nuevo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.

El economista se sumó tempranamente a la campaña presidencial de Kast. Conocido por su trabajo como consultor y por su paso por el mundo académico y empresarial, durante la campaña se convirtió en una de las voces que respaldó con mayor fuerza el diagnóstico económico del candidato.

Esa mirada parte de una premisa que el nuevo gobierno ha repetido en los últimos meses: que la administración de Gabriel Boric deja las arcas fiscales en una situación compleja. Desde el equipo entrante sostienen que el Estado llega al cambio de mando con un nivel de gasto elevado y con metas fiscales incumplidas durante tres años consecutivos.

Aunque el análisis es rebatido en el oficialismo saliente, en el entorno de Kast defienden que el problema no es solo discursivo. Para ellos, la tarea inmediata de Hacienda será ordenar las cuentas públicas y, al mismo tiempo, intentar impulsar una agenda de crecimiento económico que permita mejorar la recaudación sin aumentar la presión tributaria.

Quiroz ha defendido en distintos foros la necesidad de recuperar disciplina fiscal y de retomar una agenda proinversión. Buena parte de las medidas que quiera adoptar deberán estar ajustadas a los costos, sobre todo considerando que las primeras decisiones presupuestarias del gobierno estarán condicionadas por el estado de las arcas fiscales.

Otro ministerio que tendrá un rol clave en la fase inicial del gobierno será Vivienda y Urbanismo, encabezado por el urbanista Iván Poduje.

Kast e Iván Poduje (Vivienda) visitaron la zona afectada por los incendios.

Su nombramiento respondió en parte a la necesidad de contar con un rostro con experiencia en planificación urbana y desarrollo territorial, pero también a una decisión política: que el Ministerio de Vivienda asuma la conducción del proceso de reconstrucción en zonas afectadas por desastres naturales, una tarea que hasta ahora recaía en Desarrollo Social.

La decisión tiene implicancias administrativas y políticas. En la práctica, ubica a Poduje en el centro de uno de los desafíos más visibles de la nueva administración, con proyectos que requieren coordinación con gobiernos regionales, municipios y el Congreso.

Ese último frente no es menor. El nuevo ministro ha protagonizado en el pasado algunos roces con parlamentarios de Chile Vamos, lo que abre interrogantes sobre cómo será su relación con el Parlamento cuando deba impulsar proyectos o recursos asociados a la reconstrucción y a la política habitacional.

El cuarto pilar del “gobierno de emergencia” está en el área social. Allí el protagonismo recaerá en la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf.

Su incorporación al comité político fue una señal deliberada del nuevo mandatario. La decisión replica el diseño de la segunda administración de Sebastián Piñera, cuando esa cartera también tuvo presencia en el núcleo político del gobierno.

El gesto busca reforzar un mensaje que Kast ha intentado instalar en las últimas semanas: que, incluso frente a un escenario de estrechez fiscal, su administración no descuidará la dimensión social.

En ese contexto, Desarrollo Social será clave en la coordinación de programas de apoyo a sectores vulnerables, pero también en la evaluación de políticas públicas -programas sociales duplicados y mejoras en la focalización de recursos, lo que va de la mano con el trabajo de Hacienda- y en la articulación con otros ministerios para priorizar recursos.

La presencia de Wulf en el comité político, quien es una de las figuras que Kast busca posicionar en su gobierno, implica que la cartera tendrá voz directa en las decisiones estratégicas del Ejecutivo.

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