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Brian Eno y el sonido de Windows 95: historia del hit compuesto en una Mac

El genio del ambient aceptó el reto de Microsoft: comprimir el optimismo del futuro en solo tres segundos. Sin embargo, la gran paradoja de Windows 95 es que nació desde la vereda opuesta: el compositor que ayudó a Bowie a encontrar su norte en Berlín diseñó el sonido más icónico del PC usando un computador Apple.

Brian Eno y el sonido de Windows 95: historia del hit compuesto en una Mac

Corre el año 1994 y en Microsoft tienen un problema de identidad. El sistema operativo Windows 95 está por salir al mercado y necesitan un sonido que lo defina.

¿El pedido? Algo que sea “universal, optimista, futurista, sentimental y emocional”, pero que dure exactamente 3,25 segundos.

¿A quién llamas para comprimir el universo en un suspiro? A Brian Eno.

Fue así como el padre del ambient, el hombre que ayudó a Bowie a encontrar su norte en Berlín, aceptó el reto.

Ahora, lo curioso no es que un artista de vanguardia terminara trabajando para el gigante de Redmond, sino las herramientas que usó para el “delito”.

Como si se tratara de un guiño del destino, Eno confesó años después lo que hoy es un secreto a voces: compuso el icónico sonido de Windows 95 usando una Mac.

Los “eternos” 3.25 segundos

Brian Eno y el sonido de Windows 95: historia del hit compuesto en una Mac

Brian Eno recuerda esa época como un ejercicio de precisión casi quirúrgica. Según contó a un reportaje de BBC, venía de un bloqueo creativo, de esos donde las piezas largas se sienten pesadas y el silencio es ensordecedor.

Por eso, el encargo de Microsoft operó como un tanque de oxígeno en el músico.

Pero lo que más llamó la atención del relato de Eno fue una de las confesiones que hizo. “Lo escribí en una Mac. Nunca he usado un PC en mi vida; no me gustan”, reveló.

Por qué sigue sonando a futuro

Lo que Brian Eno logró con The Microsoft Sound -la pieza se llama oficialmente así- fue inyectar una dosis de humanidad en una caja de plástico y circuitos.

Eran años donde la informática todavía se sentía fría y, a ratos, intimidante.

Aquel acorde ascendente, con sus texturas etéreas y ese eco que parece no terminar nunca, buscaba suavizar la entrada al mundo digital.

Es una pieza de diseño industrial hecha audio.

Y aunque hoy Windows 95 sea una pieza de museo, ese sonido sobrevive en la memoria colectiva como la banda sonora de una promesa: la de que, al encender la pantalla, algo asombroso estaba por ocurrir:

Para entender la magnitud del trabajo de Eno, hay que mirar por dentro de esa miniatura sonora y entender cómo Microsoft usó ese trozo de “humanidad sintética” para liderar la guerra de los sistemas operativos.

Las 84 variaciones de Brian Eno

Su obsesión por el detalle también quedó plasmada en la conversación con el medio británico. Para lograr esos tres segundos y cuarto, Eno creó nada menos que 84 piezas diferentes.

Se sumergió tanto en el mundo de los microsegmentos de tiempo que, cuando terminó el trabajo y volvió a componer canciones de tres minutos, estas le parecían “una eternidad”.

Cuando Eno se sentó frente a su Mac (por la época probablemente haya sido una Quadra o una PowerBook), no buscaba una melodía, sino una sensación térmica.

El encargo de Microsoft era una lista de adjetivos tan ambiciosos como contradictorios: “sexy”, “provocador”, “nostálgico” y “universal”.

Eno trabajó como un joyero. Para llegar a la versión final, experimentó con:

  • Micro-capas de sintetizadores: utilizó texturas de sintetizadores clásicos (como el Yamaha DX7 que tanto amaba) grabadas a velocidades distintas.
  • La técnica del “estiramiento”: muchas de las 84 versiones descartadas eran fragmentos de 15 segundos comprimidos hasta casi romperse, o sonidos de medio segundo expandidos con reverb para que se sintieran infinitos.
  • La escala armónica: el sonido final, aunque el timbre está muy procesado, arpegiado y con superposiciones, se puede escuchar como un acorde cercano a Si bemol mayor con sexta añadida. Como queda “abierto”, psicológicamente genera una sensación de posibilidad, como si el sistema estuviera listo para el usuario.

El “efecto Eno” en el marketing de los 90

Brian Eno y el sonido de Windows 95: historia del hit compuesto en una Mac

En 1995, la informática estaba dejando de ser un asunto de oficinas para entrar en el living de las casas. Y Microsoft no vendía solo software, sino que un estilo de vida.

El sonido de Eno rompía la imagen fría del hardware. Era un “hola” sónico que bajaba la ansiedad del usuario inexperto.

Irónicamente, mientras Eno usaba una Mac para crearlo, el sonido ayudó a Windows a sentirse tan “cool” y creativo como los productos que se fabricaban en Cupertino.

Junto a Start Me Up de los Rolling Stones (usada en los comerciales del sistema operativo), el sonido de Eno posicionó a Windows 95 como una herramienta de vanguardia cultural, no solo técnica.

La ironía del genio

Lo más notable de esta historia es que Eno, el maestro de los discos de una hora donde aparentemente “no pasa nada”, terminó creando su obra más escuchada de todos los tiempos.

Reproducida miles de millones de veces, apareció en un formato que no le permitía ni siquiera parpadear.

Al final, el hombre que “no usaba PC” terminó definiendo el ADN auditivo de toda una generación de usuarios de computadores.

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