Culto

Chini.png en M100: vuelta por el universo

La artista presentó su nuevo disco, Vía Lo Orozco, en la noche del jueves 6 de agosto en Matucana 100. Fue un espectáculo que expandió el imaginario de sus canciones hacia el escenario, los videoclips y una serie de personajes. Un show ambicioso, lúdico y cuidadosamente trabajado que terminó con el público completamente entregado.

Chini.png en M100: vuelta por el universo Foto: @aaroncastro.fotos

La bienvenida al lanzamiento de Vía Lo Orozco, era un videojuego. Además de la habitual música envasada, propia de la espera de un concierto, en la pantalla desplegada al fondo del escenario se presentaba un código QR que permitía acceder a un entretenido juego de plataforma, protagonizado por una versión de Chini.png con aire a Mario Bros. Es la misma que se ve en el videoclip de Tímida, uno de los cortes del disco.

Aquella idea -diseñada por el hermano de la artista- ya trazaba la ambición creativa de la noche. Con buena parte del respetable intentando superar las etapas del juego, el lanzamiento del álbum ante una repleta sala principal de Matucana 100 se presentaba como un espectáculo único cruzado por el imaginario visual y escénico que el proyecto de María José Ayarza ha conseguido expandir de manera muy orgánica.

La idea era presentar el show en una suerte de narración transmedia. En el arranque, Chini se presentó en el escenario caracterizada como Feik Nius, un personaje desopilante, acompañada por Victo de la Parra caracterizada como Manflorita, el personaje introducido en el videoclip de la canción homónima. La sorpresa fue todavía mayor, cuando Feik se desembaraza de Manflorita, momento en que apareció en escena el dúo Metalengua, repitiendo su papel de enfermeros, tal como en el mentado video.

Ese instante dejaba en claro que el universo del disco se extiende más allá de los limes de la música. La banda de la artista, caracterizados como asistentes de vuelo, intervenían con el relato del show; un viaje Vía Lo Orozco. Un tránsito que se desglosó en canciones y pequeñas intervenciones escénicas a medio camino entre el teatro y la performance, que enriquecieron la experiencia.

Chini.png en M100 Foto: @aaroncastro.fotos

En la puesta en escena no se notó mayor diferencia entre el material registrado en el disco y su presentación en directo. El álbum grabado en el estudio del GAM durante el invierno de 2024, se tocó principalmente en vivo, por ello en el show la sensación es muy similar. Además, la banda es prácticamente la misma; a Chini la secundan el buen guitarrista Juan Pablo Órdenes (o Juan Desordenado en su alias solista), Vicente Dávila en el bajo eléctrico (es un notable ejecutante que le saca un sonido profundo al instrumento), Tiare Galaz en los teclados, secuencias y voces (se ha vuelto un apoyo clave en vivo) y en la batería, se sumó Gabriel “Lele” Holzapfel, en el lugar de Pepe Mazurett (Niños del Cerro), quien grabó el disco. El ex músico de Adelaida aportó su touch rockero y su comprensión cabal del instrumento. Para las cuerdas, la cantautora Alfilera participó como intérprete de cello.

La primera parte del concierto se concentró en el material de Vía Lo Orozco. Las canciones de vocación rockera, como Diagonal o la martilleante Lava, sonaban compactas y las capas de sonido hicieron crecer el material. Y tal como en otros momentos del show, al tocar la notable Pide un Deseo (la mejor canción del álbum), hay una referencia al videoclip; un actor caracterizado con cuernos de diablo entró al escenario, desde la posición del público arrastrando una guitarra.

El show tiene varios momentos. Tras cambio de ropa, Chini vuelve al escenario caracterizada como monja. Junto a Javiera Parra, Laurela y Nando Garcia, igualmente vestidos de religiosas, interpretan Oro, uno de los temas delicados del disco, cruzado por la guitarra acústica y las atmósferas que Órdenes exprime desde su Jazzmaster. Un segmento que se mueve entre la hilaridad de la propuesta y la delicadeza de la canción.

Luego, la cantante se arrodilla y casi de manera ritual se quita el vestuario de monja, revelando un vestido con el que sigue cantando en escena. Una transición que en cualquier otro show se hubiera resuelto con una pausa musical mientras el artista se cambia tras bambalinas. Pero en esta noche se canta a la diferencia.

Al sonar Manflorita, el personaje vuelve al escenario, e interactúa con Chini como si fuera su sombra. Y nuevamente, entran los Metalengua al escenario, quienes despliegan un numero aparte que mezcló danza y teatro. Un instante que se enfatizó con el juego de luces y una trabajada puesta en escena que se complementó con la canción.

Tras interpretar al completo el disco, Chini invitó a escena a Pepe Mazurett, el baterista original con el que arrancó el proyecto. Junto a él, la banda tocó un breve set de temas de El Día Libre de Polux, el disco debut de 2023, que incluyó a Laurel, Venenos, Árboles y pasarelas y la intensidad progresiva de Cinta Blanca. Con el público de pie y entregado por completo a la experiencia, el show terminó con una sensación plena de satisfacción. Fue una presentación redonda, bien trabajada y que demuestra como el universo de Chini puede mantener la sorpresa sin perder integridad.

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