Por Cristina VioCuando la foto lo dice todo

Mayo de 2018. Christine Lagarde, entonces Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), se reúne con el entonces ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne. El encuentro estaba siendo cubierto por la prensa. En las imágenes se ve a Lagarde entrar, saludar a Dujovne y luego estrechar una a una las manos del resto de su equipo. Al terminar, se acerca al ministro y le comenta, con una mezcla de humor e incomodidad, que estaban “cortos de mujeres”. Y es que, de todas las manos que estrechó, no había ninguna de una mujer.
Mayo de 2026. Donald Trump y Xi Jinping se reúnen en China durante una visita oficial del Presidente estadounidense. Las fotografías muestran una gran mesa, delegaciones frente a frente, más de veinte personas participando de una conversación que probablemente influirá en la economía mundial. Ninguna mujer.
Las imágenes importan. No porque todo se reduzca a una foto, sino porque las fotos revelan, de una forma u otra, quiénes siguen tomando las decisiones y quiénes todavía quedan fuera.
No es que las mujeres estén menos capacitadas o no quieran estar ahí. Tampoco es que no sean trabajadoras: entre trabajo remunerado y no remunerado, los días muchas veces tienen más de 24 horas. Las mujeres cargan con una mochila -los cuidados, los estereotipos, las normas sociales- que les hace más pesado el camino.
Por eso se habla del fenómeno de la “tubería con fugas” o “leaky pipeline”: mientras más alto el nivel jerárquico, menos mujeres. Incluso en países de la Unión Europea, las mujeres representan el 60% del empleo público, pero solo el 48% de las jefaturas intermedias y el 43% de las altas gerencias. La fuga ocurre, precisamente, en el camino hacia el poder (OCDE, 2025).
Y esto no es solo un problema de justicia o representación, y mucho menos solo de las mujeres. También tiene efectos económicos. El Banco Mundial señala que pasar de cero mujeres en liderazgo corporativo a un 30% de participación femenina en cargos directivos se asocia a un aumento de 15% en la rentabilidad de las empresas (Banco Mundial, 2026).
Cuando Lagarde hizo aquel comentario, tras unos segundos de incomodidad, vinieron las sonrisas y la promesa de mejorar. Pero varios años después seguimos viendo reuniones, paneles, directorios y espacios de decisión donde las mujeres simplemente no están.
No se trata de ser “pesadas”, insistentes o de cumplir cuotas para la foto. Se trata de visibilizar brechas que siguen existiendo y que muchas veces se normalizan. Se trata de entender que cuando las mujeres quedan fuera de los espacios donde se decide, se decide peor: con menos información, menos perspectivas y menos talento sobre la mesa.
Tenemos que seguir conversando estos temas -con honestidad y evidencia- desde el sector público, privado, político y social. Para que en Chile y en el mundo dejemos de naturalizar imágenes donde las mujeres no aparecen, y no nos quedemos “cortos”.
Por Cristina Vio, directora ejecutiva de ComunidadMujer
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE














