Por Guillermo ParajeEl tsunami de costos sanitarios

Un informe reciente de la OCDE estima que, en los próximos 25 años, la carga sanitaria (en términos de casos) de enfermedades no transmisibles (ENT) aumentará un 50% en Chile (top 5 en incrementos entre países OCDE). Hoy en Chile, la carga de las ENT sobre el total es cercana al 80%. O sea que hacia 2050 es probable que el aumento de la carga de enfermedad total sea cercano al 40%. El FMI estima que el gasto en salud, en proporción al PIB, se duplicaría en la región. La Dipres confirmó este diagnóstico en un informe reciente, señalando que el gasto público en salud en Chile pasaría del 5,4% del PIB actual al 12% en 2050, lo que representaría el 40% del gasto del Gobierno Central. ¿El gobierno ha considerado las implicancias de estos informes? ¿Alguien está considerando seriamente medidas para que este verdadero tsunami de costos sanitarios sea menos oneroso? No parece ser así, a la luz de los recortes en programas de prevención que se proponen en Salud y de la ausencia total de medidas económicas que prevengan ENT en el debate.
Las ENT son, básicamente, cánceres, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, diabetes, etc. Son enfermedades costosas, dolorosas y, en muchas de ellas, prolongadas, y están causadas principalmente por cinco factores de riesgo: tabaco, alcohol, dieta no saludable, sedentarismo y contaminación ambiental. Chile tiene una de las prevalencias de consumo de tabaco y alcohol más altas de las Américas, una de las prevalencias de sobrepeso y obesidad más altas del mundo y serios problemas de contaminación ambiental en algunas de sus principales ciudades. Esto se suma a uno de los procesos de envejecimiento poblacional más rápidos del mundo. No es ninguna sorpresa, entonces, que las proyecciones de crecimiento de los casos y de los gastos por ENT en Chile sean alarmantes.
La mayoría de las ENT son prevenibles y algunas de las herramientas más costo-efectivas para lograrlo son fiscales. La OMS señala que la medida más costo-efectiva para reducir el consumo de tabaco y alcohol es el impuesto específico. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer ha determinado, de manera independiente, que la evidencia al respecto es contundente. En el caso del impuesto al tabaco, Chile tiene una asequibilidad (precio en relación con el ingreso promedio) entre las más bajas de la región. Para peor, ha legalizado el uso de cigarrillos electrónicos sin impuestos específicos, a pesar de que la evidencia sobre los daños que causan a la salud es contundente. El consumo de estos productos por niños y niñas en edad escolar ya supera, en algunas edades tempranas, al del cigarrillo tradicional. Por otro lado, el impuesto al alcohol presenta problemas de diseño, ya que no grava adecuadamente el contenido de alcohol etílico, causante del daño a la salud.
Ante la presión y el lobby de las empresas, el gobierno (el actual y los anteriores) mira para otro lado como si eso hiciera desaparecer el problema. A menos que se tomen medidas decididas, el costo económico para afrontar lo que viene será enorme y comprometerá el bienestar y el crecimiento económico.
Por Guillermo Paraje, Escuela de Negocios, UAI
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